Mis ojos te buscan
Mis ojos te
buscan.
Mi piel
estremecida por la falta de rejuvenecer entre las manos y la ternura de la
persona que mis ojos buscan, el grito de la piel y mis ojos en busca de aquello que
hace tiempo no respiro ni siento entre las yemas de mis dedos y el sabor a miel
y la acidez del limonar procedentes del sexo y la sinrazón de los cuerpos, en
el momento de la explosión de la liberación de los sentidos con destino a la diana
de tu cuerpo entre mis brazos.
No distinguir
lo complicado de lo simple, entre besos y raíces.
Mis ojos te
buscan sin saber exactamente donde estarás, mis manos vacías sin ti pero
repletas de todo aquello que quizás te falta, lo mismo que me falta a mí. Y por
alguna razón del destino a mí me sobra.
El paseo
solemne sin banda de fondo por las curvas mágicas que ofrece tu cuerpo, besarte
y disfrutar del manjar de tu vientre en la prisión libre de mis manos en tus
caderas, recorrerte despacio sintiendo el orgasmo que va naciendo en tus
adentros y sentirme seguro entre curvas cerradas y cuevas sin luz, tiernas como
lo jugoso de tus labios y tus besos para conmigo.
Mis ojos van
buscando entre miles de almas paseantes, tranquilas o intranquilas aquellos
ojos que me hagan enloquecer en sus deseos por la curiosidad de la intensidad
de nuestra atracción.
Quizás mis
ojos están buscando unos ojos tristes que intentar enloquecer de alegría,
hermoso reto el que buscan mis ojos, alegrar los tuyos tristes o adormecidos
por la falta de cariño y la necesidad de nuevas aventuras.
Mis ojos te
van buscando en esta penumbra de sombras y nítidos vilos de luz fugaces, en los
que desespero y me conformo al imaginar tropezarme contigo, en este lago de
aguas turbias por las que me muevo con mi soledad y mi desesperación de alentar
tu alma solitaria perdida por el fastuoso laberinto de la vida.
Mis pasos
firmes y mi valor concentrado para la pelea de aquel monstruo que se come las
vidas sin piedad, los largos minutos, horas y días de aburrimiento y la
amargura.
Mis ojos están
buscando tus sentimientos y el remedio a la cura de tu corazón mal herido, del
deseo de hacerte mujer y yo sentirme grande pero solo con algo que me
atenazase, nuestras piernas entremezcladas con el olor de nuestros cuerpos sudorosos entre
sabanas de alguna pensión, testigo de la búsqueda de lo dormido no olvidado y
otorgado a la mujer que mis ojos están buscando.
La sabiduría
de los suspiros por la espera del culminar, arraigados y sabios por el paso de
los años y anteriores experiencias acaecidas.
Darlo todo
sin esperar nada pues esperar es desesperación, otorgar en momentos precisos yo
lo llamo sabiduría, el forro de nuestros cuerpos resplandecer entre los
primeros rayos del sol, calentando nuestras espaldas sin pecado ni
arrepentimiento de lo sucedido.
Reírnos de
lo ocurrido y sanarnos de aquellas tantas noches en compañía de fantasmas que
nos pudieron en horas bajas.
La palabra
amor no nombrarla pues solo quise ser feliz y liberarte de lo que dictaban mis
ojos los cuales te buscan para poder darte este mensaje que partió en un vuelo sin
destino entre nubes y des cordura proporcionad por falta de cariño.
La llamada
de la chispa adecuada para ser sinceros con nuestros cuerpos que además de ser
adultos son genios sin saberlo, por la búsqueda infinita del arte de amar y sus
atracciones.
Malabares de
tiempo y juegos frenéticos de alardería por no distinguir lo complicado de lo
simple, al intentar entendernos sin preguntar pero buscar en el otro el brillo
del deseo, empacharnos de nuestras almas aun con nuestros cuerpos dormidos y
sinceros con nuestras carnes rejuveneciendo por el gran pecado realizado de la
carne en lujuria estremecida pero no prohibida.
Mis ojos te
buscan y solo por el momento veo sombras a las que se algún día en mi mente accidentalmente
promiscua le sabrá dar rostro pero sin ningún nombre será bautizado, con cuerpo
cual fuese, para sentirnos sinceros y rozar la eternidad del deseo compartido y
otorgado siendo correspondido sin darnos cuenta alguna.

Me pediste tan solo tres palabras, te di las que aparecieron en mi mente sin saber que con ellas podrias escribir todo un mar de ellas...
ResponderEliminarUna mezcla entre lo dulce, lo pasional, lo sensual... te confieso que por momentos me haz hecho sonrojar por algunas cosas, pero es eso cuando uno escribe entonces solo se deja llevar y no ve el sexo como algo carnal, es el sentimiento que te viene de pronto a la mente, realmente me ha gustado mucho esto y todo lo que haz escrito pero como tu nueva critica te diria... perfecto.... me haz cautivado, maravillado y venga como lo dices tu... vamos a publicar nuestro libro... soy feliz de tener este refugio contigo mi complice de palabras.... de escritos... un besito
Me gusta....tan solo tu para poder escribir algo asi ... lo haces ver tan facil como te fluyen las palabras... sigue asi :-)
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