Viento del sur
Viento del sur
Camine, corrí lo perseguí creyendo poder montarme en su lomo y sentirme libre cómo él nos da a entender cada vez que su silbido se cuela por las ventanas, a la vez que nos despeina.
Así quise sentirme aquel día de octubre cuando fui sorprendido por aquella ráfaga de viento, mezcla de frío y calor. La respiré y sentí libertad pasmosa sentí envidia y yo también quise ser viento. Intenté hablar con él, por sí lo convencía para decirme la fórmula para ser viento del sur lleno de melodías, historias con aroma sureño.
Melodías llenas de sentimiento con sus letras cálidas y rumbosas con letras escritas a mil mujeres distintas pero de caderas rítmicas y corazones calientes, lo suficiente para conseguir hacer llorar de alegría al tenerlas a ellas entregadas en nuestros brazos, maravilloso viento del sur.
De mil historias por contar, tantas cómo kilómetros recorridos a lo largo de los años por esa fuente inspiradora de mil deseos y batallas tristemente protagonizadas por unos u otros que al final todos perdieron.
Camine, corrí lo perseguí creyendo poder montarme en su lomo y sentirme libre cómo él nos da a entender cada vez que su silbido se cuela por las ventanas, a la vez que nos despeina.
Así quise sentirme aquel día de octubre cuando fui sorprendido por aquella ráfaga de viento, mezcla de frío y calor. La respiré y sentí libertad pasmosa sentí envidia y yo también quise ser viento. Intenté hablar con él, por sí lo convencía para decirme la fórmula para ser viento del sur lleno de melodías, historias con aroma sureño.
Melodías llenas de sentimiento con sus letras cálidas y rumbosas con letras escritas a mil mujeres distintas pero de caderas rítmicas y corazones calientes, lo suficiente para conseguir hacer llorar de alegría al tenerlas a ellas entregadas en nuestros brazos, maravilloso viento del sur.
De mil historias por contar, tantas cómo kilómetros recorridos a lo largo de los años por esa fuente inspiradora de mil deseos y batallas tristemente protagonizadas por unos u otros que al final todos perdieron.
Aquel aroma de verde y selva, rugir de tambores y
cascadas inmensas de cataratas de agua pura como lo eres tu viento del sur.
Quiero ser tú, sentir como nos haces sentir a
nosotros pero dentro de ti. Viento del sur déjame por un instante recordar de
donde vinimos y por qué estamos, rodeados de muros y edificios que nos
consiguen a veces olvidar de lo hermoso del sur, el sueño de visitar parajes
que aún ahora creo que tienen que existir vírgenes. Y de no encontrarlos
quedarme con la satisfacción de haber conocido el sur gracias a ti, que me
llevaste en volandas a aquel lugar hermoso y lleno de culturas y de gentes
leales, alegres y auténticas palabra esta última difícil de encontrar.
Notarme que soy aire, que me puedo meter entre
las rendijas de las paredes y ver los secretos que esconden, pero con respeto
pero alevosía, notar que mi cuerpo es una hoja de papel y mis sentidos son
paginas sin escribir todavía pues mi viaje empezaría con tu compañía, viento
del sur, rescátame de este mundo en el que me tocó vivir, para cambiarlo por el
que yo elija y no es más que ser viento del sur, tu mundo que también quiero
que sea el mío. Libertad y pureza, velocidad y algo de agresividad por según sea
el día o a quien quiera llamar su atención.
Escucha esta plegaria de un hombre que quiere ser
aventurero, sin necesidad de mi cuerpo simplemente dueño de mi sentir, aquí estoy
sin aliento después de perseguirte durante horas pero sin conseguir tu atención
pero encandilado por tu procedencia.
Gracias por nada y por todo lo que en estos
minutos de sueño despierto conseguí con tu respirar, el no tener dudas que sigo
vivo y con mis ganas de continuar intactas al notar en mí mismo que todo lo que
vi y quise con tu viento del sur, son las cosas que me puede otorgar la vida y
son metas que a partir de ahora tomare como mías.
Mañana me despertare mirare por la ventana de mi habitación
y sonreiré pues sabré que es lo que tengo que hacer y el porqué de mi lucha
diaria, que será verte de nuevo pero conmigo en esos parajes y sueños hechos realidad
con mi esfuerzo y que renacieron gracias a aquella ventolera de aire tibio que
me sacudiste dándome a entender que nada está perdido cuando nacen sueños como
el que tú me regalaste un día del mes de octubre.

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