Ella





Ella

Que hermosa eres, con la luz del día o la luz artificial de la noche.
Siempre cerca siempre tan lejana, siempre amándote en silencio esperándote como adolescente esperando el roce de unos labios adultos de la mujer que nunca tendrá entre sus brazos.
Ella que al andar consigue sin querer la mirada de cualquier hombre la desee, sin pedirlo pero quizás dándolo a entender sin aviso alguno al corazón.
Ella de hermoso torso y de mirada mezcla de pecado y fe, ternura o estallido de sentidos por el deseo que despierta en mí. De respirar lo que ella respira por de algún modo colarme dentro de su cuerpo y maravillarme con lo especial de su alma.
Ella la mujer de las mil formas de decir algo sin contarme el que, la que con su cabellera marea al viento y con su respirar me consigue sentir volar a su lado sin billete a ningún lugar pues no sé si esa manera de llamar mi atención es por mi o por poner tonto al mismo dios que la trajo al mundo. Retándolo a intentar no perder su virginidad poniéndola a ella por escusa.
Ella mujer salvaje que me haces sentir lo que un hombre necesita para sentirse varón, ese mirar y tu voz de ángeles, pues entre vocales y consonantes realizas cantos y ritmos musicales que este corazón cansado le pone letras pensando en ti y consigues hacerme sonreír al ver que sigo vivo por ese deseo silencioso que siento por ti.
Ella la que no me quita el sueño por las mañanas ni por las noches pues simplemente no quiero dormir con miedo de olvidarla al día siguiente y perder estos sentimientos que mañana volvería a intentar entender desde el principio.
Simplemente quiero que esta locura que me aborda y me hace sentir vivo no acabe nunca aun sabiendo de la tristeza de esta realidad que me abruma al ver que jamás podre besarla, sentir su cuerpo con el mío en el momento del orgasmo y poder verla a los ojos y que me gritaran de una vez que ya no es sueño si no realidad.
Perfume de mujer que se quede para siempre en mi para no tenerlo que perseguir como cada mañana, con el temor a la frustración de no encontrarla, difícil esto último pues ella siempre está alrededor mío.
Ella por la que el mundo no gira pero es un gran motor de ilusiones y esperanza, a ti mujer que me tienes sin tenerme pues quizás no sepas de mi existencia, pero quiero pensar que algún latido de mi corazón te hace vivir más libre.
Ella pecado en forma de mujer pero de manto blanco y sin maldad, quiero pecar contigo en cualquier sitio aunque ese pecado solo fuese el poder robarte un beso sin permiso.
No me quiero aprender tu nombre pues siempre habría alguien con el mismo en alguna parte y solo quiero pensar que eres única, eterna, universal, creare en mi imaginación 1000 nombres nuevos aun sabiendo que tú nunca los escucharas y ni siquiera sabré si alguno de ellos aceptarías. Mejor no ponerte nombre solamente sentirte eterna, llamarte con el parpadeo de mis ojos al verlos tuyos con el idioma morse que jamás aprendí pero que contigo seria un reto, una meta, un buen sentido para seguir jugueteando contigo sin tenerte.
Quisiera que fueses mía pero sin agobiarte ni hacerte una prisión con el disfraz de la palabra amor, a ella la sentiría de la misma forma que la siente la brisa de la marea en alza, sentir una resaca eterna por su fragancia la de su piel al despertar sin nada más que acompañada de tu sonreír y de esa carcajada que consigue mover montañas y a mí me hace respirar una atmosfera más limpia cada día que pasa.
Ella que detiene mis prisas y me equivoca en mis tareas pues no consigo concentrarme pues me obliga a amarla cada día más sin explicación ni pregunta.
Derrocha conmigo este amor secreto que jamás te contare porque desde el día que la vi, mi vida se convirtió en un sueño eterno del cual no quiero jamás despertar aunque sé que nunca estará en mi cama o siendo la dueña de mi hogar, pues yo no existo, pues nunca estuve aquí solamente soy el viento que acompaña su sombra y que día a día lucha para convertirse en hombre solamente para ella.
Ella seguirá enloqueciendo aquello que toque y yo sentiré celos por no ser eso que roza con sus dedos, pues solo soy brisa enamorada de una mujer que perseguí y ahora no se escapar de su lado por no poder pensar en nada más que ser de carne y hueso.
Ella tendría que leer lo que siento pero que no puedo escribir porque simplemente soy brisa.
Para despertarla por la mañana, velarla de noche y amarla por toda la eternidad.

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