Coraje fastidio impotencia
Coraje
fastidio impotencia.
Entre
avivados locales de noche que frecuentaba mucho o demasiado, francisco por
trabajo o porque no tenía desde hacía tiempo donde pasar su tiempo libre, vio
algo que le partió el corazón y a la vez lo lleno de coraje mezclada con rabia
y fastidio de encontrarse de frente a escasos metros de él la figura de una
mujer que entre la penumbra de aquel garito se podía distinguir como conocida y
dolorosa.
Dolorosa por
recuerdos que no eran imaginaciones por lo sufrido de su recuerdo, de su
perdida, se acercó unos metros más y se
cercioro de no estar equivocado, era Eva una mujer preciosa pero sin ser una
diosa aunque a ojos de francisco lo fue durante algún tiempo, quizás más de
unos años.
Se quedó
atónito cuando vio que no estaba sola y que disfrutaba de la compañía que le
brindaba la noche. Allá por el mes de junio, la miro y no pudo evitar ver sus
ojos marrones oscuros como oscura se volvió la noche para él, de aquel suave
cabello que tantas veces tuvo en sus manos y le cosquilleo la cara al amanecer
tantas otras veces, se encandilo mirando sus caderas contoneándose, tan vivas
tan exóticas por las que el más de una vez pensó en desmayarse por solo
conseguir su atención, aquellos labios rojos por los que salieron tantas bellas
palabras de amor para él, y besados, disfrutados y quizás hasta mordisqueados
con tanta pasión como en aquel mismo momento sentía dolor y tristeza.
Las luces de
aquel bar perdido en la periferia de su ciudad en plaza de los barrenizos,
donde todos los fiesteros encontraban sus grupos para comenzar la noche de los
viernes y acabarla vete tú a saber de cual cualquier modo, se apagaron para
nuestro protagonista que seguía atónito a los movimientos de Eva, sintió impotencia
por mucho que lo intentara de marcharse de aquel lugar y olvidarla como es debido.
No lo consiguió y sintió celos al ver que otros labios la besaban y la
estrujaban entre abrazos y vaivenes. Se apagó la música pues el no pudo ya
escuchar nada pensó en ir y decir algo aunque con suerte para el algo de
cordura le dijo: no puedes pedir cuentas de algo que no es tuyo, en realidad
nunca lo fue, simplemente estuvo contigo y se marchó.
En ese
momento dejo de mirarla y se fue a la barra donde estaba domingo su compañero
de trabajo en otros tiempos, antes de decir nada le puso un vaso de hielo y lo
lleno de un licor que francisco solía tomar y le dijo: no sufras más francisco,
amigo mío ella ya tiene una vida nueva, no deberías tú también empezar a
intentar construir la tuya?..
Esa pregunta
se le quedó grabada a fuego en su cabeza y con una mueca sonrió a domingo tomo
su copa y empezó a conversar con su amigo domingo, pasaron un par de horas y
una voz pidió un par de cañas, él supo enseguida de quien se trataba intento
que no lo viera pero eva lo conoció enseguida. Lo saludo y la mirada de
francisco sé quedo perdida en la de ella, no supo que decir ni que hacer, un
tanto de lo mismo le ocurrió a ella. No fueron capaces de decirse nada y
francisco opto por decir que tenía que irse a los lavabos. Francisco era un
hombre que se quedaba con todo, tenía una memoria extraordinaria y recordó una
pequeña pulsera que vio puesta en el tobillo izquierdo de ella, siempre la tuvo
pero nunca supo de donde procedía, tampoco lo pregunto.
Siguió pensando
y se acercó de nuevo a la barra eva ya no estaba pero algo ocurrió, el
acompañante de eva se tropezó con francisco y comenzó una charla no muy
convencional, era un tipo de la misma constitución que el quizás hasta de la
misma edad pero su cara de cerca le resulto fastidiosamente familiar, el tipo tenía
una camiseta y unos pantalones cortos con sandalias que llamaron la atención de
nuestro amigo. Joder el también portaba una pulsera en el tobillo derecho igual
que la que recordó de eva.
No se calló
y pregunto: si no te importa me puedes decir qué significado tiene esa pulsera
en el tobillo?, el chico le explico de esta manera: esto lo llevan las parejas
cuando están separadas por largo tiempo, como a mí me ocurrió con mi chica estuve
destinado tres años en Alemania y de vez en cuando nos veíamos los fines de
semana y eso era una prueba de que seguía estando conmigo, a francisco le entro
un miedo por el cuerpo que no fue suficiente para callarlo y le pregunto qué
cuanto hace de eso? Pues seguramente unos 5 años. Dios!! Esa contestación a
francisco la tomo como una puñalada directa al corazón y con la herida abierta
en sangre se dio cuenta que en ese tiempo él estaba con eva.
Se quedó
estupefacto sin reacción y el acompañante de eva se marchó del lugar el cual
estaba lleno de gente y solo le pregunto que si estaba bien, a lo que contesto sí,
es solo que me tome algo que no me sentó bien. Se despidieron y francisco se
fue hacia la puerta del local a tomar algo de fresco después del tremendo
tortazo que había recibido segundos atrás.
Lo intento
pero una lagrima retenida broto de sus ojos y sintió ganas de gritar, de ir allí
y armar el cirio y llamar de todo menos algo respetuoso, miro al cielo y fumo
un cigarro, su corazón latía a velocidades insospechadas, hasta que pudo
calmarse y recuperar la respiración.
Pensó irse
pero no lo hizo, pensó tomar hasta perder la cordura pero tampoco lo hizo, el
dolor que sintió por esa puñalada trapera no tenía adjetivos suficientes para ese
vacío inmenso en que fue sometida su alma.
Se recostó en
la pared y se llenó de coraje para
acercarse a eva, sintió la rabia del engaño que descubrió 15 min antes y cuando
se fue a dirigir a ella pudo ganar la impotencia de su silencio y con voz
tranquila, y con una frialdad espeluznante la dijo: en su día te amé como nadie
te habrá amado nunca, aunque sé que había alguien más que yo, fuiste un sueño
que se transformó en pesadilla y hoy te puedo decir que no valió la pena ni un
segundo que pase contigo .
Miro al
hombre que escuchaba atónito aquellas palabras y le dijo ahora recuerdo tu
cara, tu coche es rojo con matricula de Segovia y siempre se cala al intentar
arrancar a la primera. Tú eras la que más de una vez la esperaste fuera de su
trabajo y que yo pensé ciegamente que eras algún compañero del curro que la acercaba
a casa, pero era para otros menesteres, de allí mis dudas y celos que me comía
por no preguntarla nunca quien eras. Simplemente para no fastidiar mi relación contigo
eva, pensaba que eran celos inoportunos de un hombre enamorado.
Cuando veo
en mi recuerdo lo bello de tu cuerpo desnudo por desgracia me doy cuenta de la
fealdad y lo horrible que es tu alma.
Pienso en
tus caricias y tengo que recordar que esta noche de vuelta a casa me tendré que
dejar la piel para poder quitarme cada caricia que me diste, pues de ti es
mejor no dejarse nada encima.
Mujer sin
nada pues nada tienes pues nunca tendrás corazón.
Eva se quedó
blanca y no pudo decir nada el acompañante solo miro al suelo, y al final el único
que salió con la cabeza bien alta fue francisco.
Los miro por
última vez y les dijo: por ciertos preciosos adornos los que lleváis en los
tobillos, quizás me compre uno, pero bien negro por que el rojo lo veo
demasiado agresivo y muy puto.
Francisco se
dio la vuelta y una sonrisa broto en su rostro se marchó con paso firme y desapareció
entre la multitud.
Jamás volvió
a verla, nunca más volvió a recordarla, jamás volvió a pensar en aquella noche
que tubo coraje para enfrentarse a algo que el fastidio no pudo enloquecerlo y
la impotencia la salvo con la razón, no con el alcohol.


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