Mi alegria
Mi alegría
Esta necesidad de ser feliz te la
debo a ti, solo a ti pues me regalas cada día un trocito de tu amor sin darte
cuenta.
Con una sonrisa y sin necesidad de la
palabra, un gesto, una mueca infantil, de las muchas que te veo cada día, tus
ganas de conquistar el mundo con tu voz y en tu mano la mía para intentarlo
justos por lo mucho que confías en mí.
Mi necesidad de ser feliz se convierte en realidad al
escuchar tu voz aunque esas palabras quizás en ese momento ni fuesen para mí,
pero por el tono de sinceridad que se elevan por el aire me hacen creer en la
eterna vida.
Mi sonrisa se hace cada vez más
madrugadora pues cada segundo que no estás conmigo no se va, pues espera el
momento de tu regreso y de la nueva mirada que me brindaras al entrar por la
puerta.
Mis esperas no son eternas
simplemente son momentos que tengo para descansar de esta locura por ti que no
quiero que acabe nunca.
El escalofrió que me abarca cuando aún
ahora te acercas a mí y por un segundo me haces sentir un joven inmaduro que no
sabría qué hacer con tu cuerpo de entregarte a mí.
La alegría de tenerte sin pedirte,
sin tiempo a pensar cuando conseguirte pues cada segundo que paso en ti, en tu compañía
cada momento es nuevo, inventado para los dos sin planearlo menos sin fecha ni
horario.
La necesidad de despertarte y a la
vez ser feliz verte dormir por la belleza de tu alma descansando entre mis
brazos o sin estar en ellos.
Mi sonrisa es nuestra alegría vernos
en las pupilas tan adentro y pegados a fuego por este sentimiento tan espontaneo
como lo es la alegría de un niño, tan ficticia como real. Ser feliz sin pensar
solamente en nosotros, sino reciclando momentos diarios para contárnoslos al
llegar la noche en el refugio de los secretos que siempre estarán guardados,
nuestra alcoba, la que a veces también ella grita nuestra ausencia por el calor
que desprendemos en sus sabanas cuando estamos entre ellas y tampoco ella siente
el frio de nuestra ausencia y se disculpa por a ver pensado en el abandono
nuestro por ella.
Mi alegría es dar las gracias pues
existes y te tropezaste conmigo, vivir estos momentos que nos damos por querer
darlos, nuestras sinceridades, sueños recreados por nuestras ilusiones,
nuestros besos agitadores de nuestros deseos, las caricias provenientes de
nuestros corazones que gritan a voz en pie te necesito.
La necesidad de ser libre contigo, de
saltar bailar exhibirnos por cualquier lado inhóspito o concurrido de nuestra
ciudad, exhibicionistas de nosotros mismos pues estamos orgullosos de nuestros
sentimientos y lo más importante de nosotros mismos, mezclados en uno, con nuestras
fragancias y nuestras risas, nuestras locuras y alguna tristeza porque ella también
tiene cobijo en nuestro mundo.
Intérpretes de la comedia sin guion
pues simplemente somos protagonista de este nuestro amor. Sin fecha alguna de caducidad
pues el tiempo nos otorga la eternidad de ser felices por ser como somos y
sentir lo que despertamos en el otro, la eterna alegría.
Mi alegría es nuestro recuerdo por siempre amor mío.

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