Tristeza




Tristeza

No!
Ni lo intentéis por buenas intenciones que tengáis.
Me acostumbré a vivir con mi tristeza, comencé a entenderla y a compartir con ella esos momentos de entendimiento entre ella y yo.
Saborear las mieles dulces que deja la pena con su manto de silencio y lo salado del brotar de las lágrimas de un corazón vencido y vendido al desamor del olvido en el tiempo.
Los profundos vacíos en el silencio de una habitación muerta, sin ventana y con cortinas esperando la luz del día que nunca sus telas conocerán el calor de un rayo de sol.
Los comencé a entender y la fría realidad de una sin razón en un mundo con poco amor. Me disfrace de alegría y no conseguí alegrarla pero yo me empecé a tronchar de risa por lo ridículo de la situación.
Tristeza, condena de melancolía según la frontera de cada cual, la mía es infinita pues aprendí a vivir con ella, saque significado de cada suspiro sin respirar y a cada lagrima vi reflejada en ella una ilusión muerta y un segundo menos de vida por lo violento de su caída.
Las mil fotos sin marco y sin papel, recuerdos de un niño ilusionado al cual se lo comio el tiempo mal gastado o estuvo entre manos nada conocedoras de la palabra amistad.
Mi tristeza, momentos épicos de supervivencia entre el lado oscuro del alma y el héroe sin espada por la salvación de la sonrisa escondida y falta de ganas por ser contemplada y compartida.
Momentos repletos de amor, traición, vergüenza, arrepentimiento, la desolación de ver pasar los minutos y las horas en una habitación oscura repleta de vivencias pero no lo suficientemente para alumbrarla de luz y calor.
No vengáis a buscarme ni me traigáis ayuda, pues quien mejor que yo para entenderla pues esta tristeza es mía. Se reconfortarme en ella, llorar con ella, enfadarme también y sonreírla cuando por un momento la consigo hacer mirar el cielo con una ilusión nueva.
Promesas olvidadas palabras podridas por el que no sabe darle sentido a las mismas, mierda de bocas sucias con sentimientos confusos y bastardos mentirosos, que circo tan asqueroso, sin ticket de compra pues nadie la compraría o la aceptaría de darse cuenta más tarde que traerían con ellas.
Mi tristeza esa bella niña que no conocía de rencores o cobardías a la sinceridad, que no entendía de maldades o malos tratos al corazón, hasta que el tiempo la marchito y yo cada día que pasa siento su dolor y comparto nuestro corazón para ella.
Ojos perdidos buscando nada, el vacío de una ilusión jamás encontrada pues no sabía que buscaba y en consecuencia que es lo que le faltaba,  noches y días recolectando más penas que alegrías pues su sonrisa se cansó de aquella mueca fingida, y en su día no tuvo que ofrecer al corazón para que siguiera dándole la ilusión de la vida sin melancolía sin soledad sin tristeza.

El marchitar de una rosa y la plantación de espigas con afiladas cuchillas para peinar su eterno cabello de niña dolida.
Aquí estoy con esa pizca de cordura que me hace sentir vivo y fuera de las garras de la locura o la amargura, pero mi tristeza no se ira, pues tampoco quiero abandonarla en el pozo de los momentos y en lo marchito de su alma que es también mi alma, sigue existiendo ese palpitar de energía que nos hace enfrentarnos al nuevo amanecer y luchar por regresar a casa al llegar la noche fría.
Sentarme en mi casa vacía, oscura y de silencios eternos para escucharla y hablarla, pues me siento bien al convencerla de que mañana estaremos juntos y buscando sin olvidarnos de lo pasado, aquello que seguimos buscando…….. quizás amor, posiblemente ilusión, pero lo más importante no dejar de ver el sol.

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