Isabel




Entre cartones mojados periódicos usados y viejos en una de muchas calles desterradas de luz a pleno día, donde la tristeza y el olvido se juntan para llenar la amargura de aquellos que la habitan, se podía ver los ojos oscuros de una mujer mal cuidada y con el alma magullada de recuerdos, desilusiones, lloros y contradicciones que jamás pudo o quiso entender.
Un cuerpo que fue amado y mal tratado a la vez por aquellos que la amaron y jamás supieron entender. Por el paso de momentos felices que nunca llegaron a ser plenos pues siempre después de algo bueno siempre le sucedía algo desagradable. Vida de quien amo sin ser correspondida y por achaques del destino la condenaron a aquel ahora su único palacio de papel y cartón de la avenida Estocolmo colindante al nunca construido callejón tierra de desesperaciones.
Su cuerpo era arropado por una ropa quizás demasiado bien limpia para donde ella habitaba, con unos zapatos negros usados y parcheados por cartón, tan parcheados como su corazón.
Aquel día la vi y decidí seguirla, donde iría aquel cuerpo que aun viviendo sin vivir al caminar se le notaba un contoneo de señora y por cada rayo de sol que la alumbraba destellos de juventud y madurez mezclados con relámpagos de orgullo que me sorprendieron de tal modo, que solo pude continuar detrás de ella y dejándome maravillar por lo que mis ojos percibían de ella a cada momento que sucedía aquellas transformaciones pasando por el tiempo sin notarla pero prediciéndola.
Se adentró por el bulevar de los sin sentidos y no se paraba a contemplar nada, se podía entender que tenía un destino predeterminado al cual yo también me dirigía sin saber a dónde.
El aroma del mar entro al finalizar aquel bulevar repleto de gente y de locales de todas clases por los que discurrían almas sin mirar a ningún sitio pero que se interesaban por todo y a la vez por nada.
 Si se dirigía al muelle de san bartolome, un pequeño rinconcito pesquero por el cual el tiempo seguramente en algún momento se paró o lo abandono y no siguió la estela del futuro.
Se acercó a la orilla y se lavó la cara con agua de mar, se sentó entre piedras y arena y se quedó allí sin decir nada, sin moverse simplemente contemplando la marea muerta de aquel muelle que a la vez la hizo sonreír por unos momentos que también me ilusionaron a mí, y despertaron una sonrisa espontánea en mi rostro.
No pude irme y no me costó mucho acercarme a ella, me senté a unos metros de aquella mujer y con el paso de unos minutos termino notando mi presencia. Me miro y me dijo; esta precioso el mar hoy verdad…… la conteste que no sabía apreciar lo bello de aquel panorama por no tener ni idea de cómo percibirlo.
Se quedó mirándome a los ojos y note que sus ojos se  adentraban dentro de mi alma.
Mi cuerpo se estremeció y note un escalofrió por mi piel, me escaneo el alma, sin ni siquiera preguntar, me quede inmerso en sus ojos oscuros pero cristalinos. Al cabo de unos segundos me dijo con voz tranquila pero entristecida, pobre muchacho lo puedes tener todo pero seguro que sientes que no tienes nada. A esa afirmación me quede mudo sin contestación y simplemente espere que siguiera. Me toco la cara con sus manos y me comento; yo ya ves en apariencia no tengo nada estoy completamente desnuda aunque estos harapos me cubran el cuerpo, pero soy rica sin tener nada, feliz sin aparentarlo y vivo sin queja pues todo lo que me rodea me adora, puesto que todo aquello que tu querido desconocido no sabes percibir ni apreciar,  yo le doy la importancia que muchos ni si quiera lo pueden mirar.
Me llamo Isabel y esta es mi única posesión mi nombre pues del resto esta compartido con todo lo que nos ofrece el nuevo día que no son pocas.
El despertar del sol o la tristeza del cielo en un llanto matutino, el cantar de un niño, la sonrisa del anciano, el papel volador acompañado de hojas jugando con el viento, palabras de amor silenciosas pero que escucho al poner atención a la expresión de una mirada perdida y enamorada, el roce de la gente notando su vigor y su extrañeza, su prisa o su desdicha, el consumir de una rosa bien cuidada en el parque que pocos apreciaron pero por la que yo me pongo de luto por su irremplazable aroma que en su momento me deleito.
Las diminutas conversaciones de palabras cruzadas que siempre tuvieron un destino pero quizás nunca fueron entendidas. Mientras la escuchaba con toda atención, me di cuenta de la riqueza que poseía Isabel, aquel hablar pausado y delicado por hacerme entender que es lo que importa en esta vida, no es lo que tengamos o compremos si no apreciar lo que la vida nos ofrece para entenderla y maravillarnos con ella, pues son regalos e insinuaciones de lo que nos rodea, me hizo feliz por unos momentos intensos que Isabel interpretaba.
De repente el ruido del agua de la orilla, llamó mi atención, la percibí como melodías sin música pero llenas de vida, Isabel dejo de hablar y me quede inmerso en un gigantesco espectáculo de aroma y recepción de sentidos arrastrados por el mar y llegado a mis sentidos, vi entre la arena caracolas de mar que acerqué a mis oídos y me contaban de cómo se sentía el mar, que esa noche habría tormenta, y me dedico melodías de sirenas imaginadas en mí. Soñé despierto el acontecimiento de dar sentido a lo que en apariencia no lo tiene, a dar valor a lo que nunca podrá comprase y cuando entendí el fantástico regalo que recibí de aquella fantástica mujer y quise agradecérselo, Isabel ya no estaba, fui a buscarla al callejón y me di cuenta de que nunca estuvo allí.
Me di cuenta que todo lo que me ocurrió fue el espejo de mí mismo, la desidia de quien no entiende ni ve lo que le rodea pues nunca lo aprecia, ese día mis pasos me llevaron a un muelle que de niño siempre fui pero que deje de visitar al crecer y que con mi edad abandone, olvidándome con ello la percepción del niño por las cosas cuando no se sabe lo que realmente es la vida y en consecuencia dejamos de apreciar, perdiendo la virginidad de la pureza del alma.

Comentarios

  1. Abrimos los ojos cada dia como si todo estubiera ya programado en nuestro inconsciente, te levantas de la cama y haces la vida rutinaria de cada dia y entonces al estar caminando de detienes un momento porque sientes como si fuera un chispazo de esos que te hacen olvidar el presente, el pasado y hasta el futuro y entonces te pones a pensar en ....que pasa? que es lo que me rodea? me agrada lo que me rodea? y te preguntas si valoras cada dia, de si le das importancia a las cosas mas simples e insignificantes pero que si te detienes a pensarlo tienen un gran valor... cada dia que pasa es como la vida misma nunca sabes lo que te va a tocar, lo que vas a vivir... debemos ser conscientes de lo que nos rodea y tiene tanto sentido lo que escribes... que es la vida? pues el reflejo de nuestras decisiones las que hacemos a cada momento, a cada segundo, a cada paso, a cada instante...

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