Momentos delicados




 Momentos delicados

Son explicables esas fracciones de tiempo en las que los pensamientos, ideales, sueños, mentiras en los versos que me invento, las lágrimas que me trago como si de destellos de oscuridad me taparan la imaginación, procedentes de estas cuatro paredes que me rodean.
El sentir sin permitírmelo para no ser del todo feliz por miedo a mi realidad, que no se esconde cuando me miro por error al espejo.
Momentos de calor y frio, de caricias y despedidas, de recuerdos inventados por no tener demasiados recuerdos reales o los vividos empujados al pozo del olvido, que haber guardado en mi propia existencia.
Esos días que sin tener que hacer nada mi alma se cansa más de lo permitido por sentir sensaciones pérdidas o prohibidas por simplemente ese silencio que no se escucha, pero se siente y se mete en los huesos sin permiso que acarrean tremendas pajas mentales y provocan nauseas de tiempo perdido.
Fracciones de tiempo insertados en una cajita de nombre  corazón. De disfrute personal al entender mi gran amiga y compañera la soledad, con la que comparto tanto y a la vez nada.
Esperas, esperas de revoluciones de flora y fauna, de tormenta y ciclones de esperanza por un nuevo mañana, la aventura de la vida rumbo a la eternidad del laberinto sin sentido, en esta mi habitación.
Momentos repletos de sentidos de tacto al enfriarlo con la fría agua, de la realidad insolente que me acecha y me embriaga o de la sabia manera de aceptar una caricia sin darla por el mero hecho de haber intentado convertirla en realidad.
Noches de barras y alcohol para saciar mi boca tan reseca de palabras amables y llenar mis ojos de reflejos convertidos en siluetas desconocidas que son los momentos tan delicados míos. El veneno del alcohol y la mezcla del tabaco con una diminuta dosis de felicidad, amargura y realidad, buscando como si de un cazador furtivo se tratase, una mirada, una palabra floreciente en campos de nadie para darme cuenta la hermosura de la posible dicha de estar vivos.
Imprudencia de los sentidos en momentos acorralados por mí mismo, en una clausura sin religión ni castigo, de pena y gloria, entre arrullos de olas desprevenidas y de vuelos sin rumbo en los brazos del viento en otoño.
Paredes disfrazas por marcos de fotografías de lugares desconocidos que a veces cambio o quito de mis paredes por no ver mis decepciones, o errores en esos momentos que entendí pero no quise aprovechar, por dejarme llevar por mis luchas contra el mundo y buscar el antídoto para dejar de intentar ser un bohemio de taberna y mujeres, que al final nunca quise conocer, pero si intente enamorar por el mero hecho de dar sentido a mis momentos delicados.
Los ritmos musicales que me obligan en noches sin planear representarme en viento al notar mi cuerpo volador y transparente de versos y sentimientos escupidos por unas notas musicales con o sin sentido, pero que a la vez me consiguen hacer reír y olvidar, sentir y compartir, soñar y disfrutar de metáforas encubiertas de cortas historias, simpáticas, divertidas o desoladoras que me obligan a pensar que existe gente como yo. Repleta de momentos delicados y de fantasías por cumplir, guerreros contra la rutina y el aburrimiento del tiempo.
Poetas sin serlo, cuerdos que combaten los días y sus noches sin cuerda y sin recuerdo de ellos mismos, inventores de interminables rimas entre vocales y consonantes para dar vida aquellos momentos delicados que no supieron compartir de otro modo que no fuese en verso, por quizás conseguir algún día un beso, premio por sus palabras nacidas de sus delirantes momentos delicados.


Comentarios

Entradas populares