Escape
A mi
entender tuve que escapar de aquello que se llama vida, estaba cansado de tanta
falsedad y absurdo, de tanta mentira vestida de disfraces diarios con los que
nos vestimos para no acabar frustrados por el ir y venir cotidiano de las horas
y los minutos en aquella caja infernal que
es el reloj.
Escapar de
todo aquello que rodea el día, el absurdo de las palabras sin sentido y de las
ideas agonizantes de cerebros imaginativos por conseguir una sonrisa falsa o
fugaz que dura lo que la ceniza de un cigarro tarda en caer al suelo. Escapar de
miradas receptivas pero nunca se dirigen a uno por vergüenza o por el estúpido
pensar: de se lo diré mañana sin acordarnos de que no abra otra oportunidad pues
sería difícil volver a verlo al día siguiente.
Escapar de
la miseria que se ve y se roza oculta en las personas que no tienen valor de
ser ellas mismas por temor al que dirán. La corrección de lo que no se tiene
que corregir pues por un segundo fue espontaneo pero por algún motivo estúpido se
trató de cambiar al pensar que no fue el mejor momento para abrir la boca.
El predecir
de la muerte de los días sin pasar sin pena ni gloria pero haciéndonos 24h más
viejos y con nosotros descerebrados dando gracias a alguien que nunca vimos
pero que alguien en su día, dijo a ver visto.
Escapar de sensaciones
prohibidas o inadvertidas por nosotros por el continuo ajetreo de las prisas de
la ciudad y los olores mal olientes de fábricas y coches o incluso por aquel transeúnte
que no se molestó en ducharse antes de salir a la calle.
Buscas incesantes
de amor y aventura por las calles de la gran ciudad las cuales muchas de ellas
acaban en la barra de algún bar por inercia, por el cansancio de solo notar la frustración
de volver a quedarse solo.
Ver y sentir
la tristeza o la alegría del que se tiene al lado sin quizás a penas conocerlo
pero sin importar un carajo de quien se trata. Escapar de aquella careta de la
felicidad cuando solo se quiere llorar, o la otra careta de la tristeza cuando
se coloca en nuestras caras en momentos equivocados al ya no saber cuál toca.
Qué bueno
sentirme esa locura que jamás prohíbo que me hace sentir la magia de ser joven
pero que a veces pagas caro por perder el respeto de otros, que jamás me entenderán
pero a los cuales les consigo también hacer sonreír.
Escape de tanta
y tanta patraña y falsedades de palabras que no puedo aguantar al intentar
entender el porqué de esa estúpida actitud, por no querer ser sinceros ante los
momentos que se temen.
Los fantasmas
que nos inventamos por nuestras propias frustraciones o faltas de cariño por recibir
o que nunca supimos dar, los miedos que tampoco son tan malos pues nos hacen
estar alerta y en consecuencia no caer en el peor de los sueños profundos, el
sueño de la indiferencia.
Bueno con
esta pequeña escapada matutina creo que tendré algo de cuerta para el día de
hoy. Con esto me desahogue de todo lo que no quiero que me atrape hoy, seguro
me servirá por unas horas. Este fue mi escape que duro unos minutos pero que me
recordaron perfectamente como soy.

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