Luna
Luna.
Ayúdame luna para volver a sonreír, ayúdame
para no quererla más, pues no sé cómo quitar o limpiar mi piel de su perfume y
tacto impregnados en mí.
Luna hermosa mujer diosa de la noche
y de la penumbra de mi alma desolada, ayúdame para no sentirla sin tenerla a mi
lado, para cerrar la boca de este mi corazón enamorado que no se da cuenta de
nuestra nueva soledad compartida sin ella.
Luna te ruego me la quites de mi
mente, pues sus palabras me rodean y me engañan de nuevo, una y otra vez,
reflejando en la imagen del lago los besos que me dio y los pocos que se quedó
para ella, a la vez que yo queriéndolos guardar todos, ahora me asfixian y me
condenan a esta penumbra de tristeza al tener impregnados en mis labios el
sabor de su boca las mentiras de su querer, el recordatorio de un corazón joven
que va muriendo por lo duradero de este luto.
Este luto de quien tuvo y se perdió en
la oscuridad de la sospecha de nunca a ver sido amado como debiese.
Luna mi ruego es simple y directo….
Quiero vivir de nuevo sin revivir su
recuerdo que me agobia y me derrumba.
Esa compañía que ya no quiero pero me
acompaña aunque muy a mi pesar no consiga esquivarla, no te pido felicidad pues
tu reluciente luna con tu tristeza y soledad me enamoras pero yo necesito
volver a sonreír para ti indudablemente para mí.
Olvidar promesas mal paridas pues
nunca fueron realizadas, despojarme de mis ropas aunque este desnudo, pues son
sus caricias las que aun ahora me visten y resecan mi piel.
Dejar descansar estos ojos cansados
de tanto perseguir sombras y lloros de tormentas ocasionales al solo encontrar
esa sombra de corazón cansado, mi sombra vagando por lugares inhóspitos en el
laberinto del desamor.
No siento odio ni rencor solo una vergüenza,
la de ser hombre y no encontrar el remedio para volver a sentirme feliz sin
ayuda de ti, pero te necesito luna, si no para ayudarme si para desahogar todo
lo que lleva mi alma repleta de recuerdos y momentos de gestos de mi corazón para
ella, pero que jamás entendió.
De largos días de silencios por
buscar sus besos que se trasformaron poco a poco en mi condena.
La mujer que sé que fue mía pero
nunca la trate ni pensé como un objeto, la que respete y admire, pero que con
el tiempo me dejo y me convirtió en el esclavo que no puede olvidarla.
Ridículo y doloroso esto del amor
violado y golpeado por el estar sin estarlo, de querer sin saberlo, de la desmotivación
de los cuerpos, el lloro del alma en el último beso.


Eres y serás siempre amado porque pocas veces se tiene la suerte de encontrar en la inmensa multitud de almas que habitan la tierra a tan maravilloso ser como lo eres tu!!!!
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