yolanda, miriam y su casa encantada
Yolanda miriam casa encantada
El dia 1 mayo de un año cualquiera pues no tendría motivo, en este hermoso sueño que miguel tuvo el decirlo, se marchó del bullicio de las masas buscando un lugar tranquilo y encontró en un malecón el sitio perfecto, había de todo, tranquilidad, aromas de salitre, el ruido intenso y severo de las olas rompiendo contra los obstáculos que el hombre puso algún día para pararlas en su infatigable dirección hacia la playa, y así demarcar su territorio.
Él era un tipo soñador libre se sus pensamientos y bastante tranquilo, el momento de paz fue pausado por los canticos de una niña morena y muy joven la cual hablaba con su madre de fantasías, cuentos y preparando lo que tendrían que hacer antes de que la luna reinara el cielo y de este modo tener el aviso de ir a dormir.
Su madre se deleitaba escuchando aquellos planes perfectos pero difíciles de conseguir, aquella niña de hermosos ojos y radiante mirada se llamaba Miriam, la cual hacia muy difícil conseguir saber el nombre de aquella mujer que la acompañaba y cuidaba de que no se acercará demasiado al malecón pues temía que el avaricioso y envidioso mar, se encaprichara de ella.
Miguel observo como la relación de aquellas dos hermosas imágenes relucían amor y concordia a un mismo son de melodía serena. No pudo callarse y se acercó a decir lo que había sentido e irremediablemente no pudo quedarse sin decir. Se presentó y esa persona de talante fresco lo escucho y le dijo su nombre, si a miguel ya le gustaban aquellas hermosas almas que paseaban por el malecón de los 4 vientos, después de escuchar el nombre que le faltaba por saber quedo inerte en un sueño provocado por Miriam
Y Yolanda. Vio campos y un rio que lo llamo magia, de un pueblo que lo denomino fantasía y a aquellas bellas imágenes con las que consiguió compartir unos minutos de su vida. Las siguió en su imaginación a lo largo del trayecto, desde el pueblo de fantasía hasta su casa, caminaban por la orilla del rio el cual las salpicaba con agua dulce los pies como si de vez en cuando las besara. A su modo particular.
Miguel se fascinaba al ver como jugaban charlaban y más de una vez, lo que la una pensaba la otra ya lo soltaba por su boca, y se reían sin parar, fascinado no comprendió como eso era posible pues nunca lo había visto o no tubo nunca la oportunidad de verlo con sus ojos tan perfecta estampa de cariño y armonía.
Después de unos minutos de deleite personal sus ojos se percataron de una casa de estilo rural, vieja, con notorio rasgos de centenaria y que por su fachada invitaba a creer que estaba repleta de secretos, se percató que aquel viaje llegaba a su fin cuando vio que la joven miranda y su notoria hermosa madre Yolanda se perdían cerrando la puerta de su casa.
Nuestro amigo se sentó en el prado repleto de fresca hierba y acompañado por mariposas, conejos, intrépidas hormigas que lo escalaban y lo cosquilleaban, de gorriones que le dedicaban canciones que el mismo interpretaba y les ponía letra y partitura. Un golpe se escuchó, y no era más que la puerta de aquella casa rural que se abrió, como invitando a nuestro amigo a conocerla.
Con notoria valentía y desparpajo no se lo pensó dos veces y entro. No había rastro de nuestras dos mujercitas, pero la casa estaba repleta de cuadros, vestida de un color verde esperanza y algunas de ellas amarillas del color de la amistad. En el salón vio una chimenea que portaba un mensaje. (bienvenidos los puros de corazón que con mi invitación os habéis adentrado en mi hogar) miguel se quedó perplejo al leer ese mensaje que era por así decirlo un mensaje para él, se cercioro de que se hallaba solo, rodeado de muebles estanterías repletas de libros y en consecuencia de aventuras, nostalgias, romances y de miles de sueños sin debatir.
Miguel escucho susurros que procedían de todos los lados de aquel salón, notaba como con una brisa llegada de ningún sitio, intentaba decirle algo a nuestro amigo, le recorrió el cuerpo un escalofrió pues por un breve espacio de tiempo se dejó llevar por su miedo a lo desconocido pero en una pequeña fracción de segundo se le paso, pues entendió la dirección que tenía que tomar siguiendo aquella brisa que lo acompañaba. De repente las persianas se cerraron sin motivo aparente, cegando la visión y por instinto se vio delante de una pared la cual se ilumino de una luz repleta de diferentes colores como si de un arcoíris se tratase. Esta pared delimitaba entre dos estanterías y vio como de ella comenzaban a salir personajes diferentes y muy particulares, las fotos de aquella repisa tomaban vida y salían de sus marcos, se rodeó de animalitos, rostros que le sonreían y aquel sonido nuevo de risas aterciopeladas, juguetonas que procedían de un montón de niños que por arte de magia aparecieron en su compañía, jugaban con balones multicolores, otros a las muñecas, algunos hacían acrobacias, hasta vio con ojos incrédulos, un teatro de titiriteros que hacían las delicias de aquellos personajes, miguel se sintió niño otra vez, empezó a jugar con toda aquella gente que se le presento olvidándose incluso por el motivo el cual llego a esa casa tan particular y repleta de secretos incontables, pues nadie en su sano juicio entendería, y tampoco se atrevería a contar. Los payasos hicieron entrada y lo tomaron de la mano para crear su actuación, necesitaban a alguien del público, comenzaron su alocada sesión como mimos a los que miguel seguía sin haber ensayado anteriormente pero con toda la templanza y serenidad que se necesitaba, mientras en la otra esquina del salón nuestras dos no desaparecidas mujercitas. Miriam y Yolanda se reían a carcajada limpia viendo a miguel en tan extravagante y divertida actuación, en ese momento un chorro de energía se convirtió en luz cegadora y a los pocos instantes de recuperar la visión el techo era un cielo azul, las paredes se convirtieron en un precioso bosque ,miguel noto en sus pies descalzos el cosquilleo de la fina hierba que se enredaba entre sus pies, y se podía escuchar el ritmo frenético de un rio inmaculado de aguas cristalinas como bien lo podían ser aquellas dos hermosas almas que le acompañaban.
Se formó un idílico y hermoso triangulo de miradas tranquilas como el cielo que se les había presentado en el techo de aquella casa encantada, dialogaron con fluidez sin palabras, como el sonido de aquel rio por el que las dos caminaron hacia su hogar, en el ambiente se sentía la paz de aquel bosque imaginario o no que se les presento delante de ellos en un segundo tan rápido, la energía de aquella luz que bien pudiera sido confundida con los rayos del sol, con esa misma energía con la que Yolanda amaba a su hija Miriam, la recién encontrada sabiduría de miguel que no era más que el volver a ser infante con los mismos juegos que jugo y creció hasta aquel momento nefasto que a todos nos ocurre transformarnos en adultos.
En aquella charla explicaron a miguel lo que ocurría a su alrededor, la casa era lo que hacía mover sus vidas, la casa se volvió mágica cuando Yolanda y Miriam se mudaron a vivir allí, consiguieron que aquella casa se convirtiera en lo que era. Simplemente por las ilusiones renovadas de Yolanda en creer en un nuevo futuro, después de años tortuosos por egoísmo de unos la desidia de otros, y el mal vivir de alguno, ella era la energía de aquel lugar, la parte de fantasía, luz, color , alegría y magia la ponía Miriam aquella hermosa jovencita de rostro noble que con su edad había conseguido que su alma repleta de pureza, ideas extravagantes y divertidas corrían de cuenta de aquella niña de sonrisa perpetua y de carcajada contagiosa que podía conseguir una sonrisa a la persona más rancia que uno pudiese imaginar.
Y que pintaba miguel en todo aquello aparentemente nada pero podría serlo si él quisiera, pues faltaba un soñador, para que aquella casa terminara de ser completamente mágica. Se tomaron de las manos sonrieron y las dos preciosas almas que tenía enfrente de él dijeron: nos veremos pronto, antes de lo que te puedas imaginar, de repente un estallido de agua asusto a miguel pues se encontraba en el mismo sitio donde huyo del bullicio de la fiesta del 1 de mayo, si estaba en el malecón de los cuatro vientos, entristeció hasta tal punto que las lágrimas brotaron de sus ojos sin cesar al ver que solo había sido un sueño más de nuestro infatigable amigo miguel.
Se puso de pie y comenzó su andadura por aquel malecón olvidado por todos en aquel día tan especial, en el momento que se negaba a creer que aquel sueño no había existido escucho una voz que le dijo: miguel dónde vas? Esa voz le fue muy conocida, alzo la mirada y vio a Yolanda! Y a Miriam! que con sus manos le decía que se acercara, su cara se ilumino y las dos le preguntaron, vienes con nosotras a nuestra cas encantada que tan bien conoces? Te dijimos que nos veriamos pronto.
La vida tomo sentido, sin lugar a dudas el fue el elegido para cerar eltriangulo de la casa encantada y habitada por Yolanda, Miriam y desde ese mismo instante por miguel.

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