Un dia normal
Un dia cualquiera
Os presento a Jonás, un tio tranquilo con su temperamento, lo que conseguía sacar un atractivo que a las mujeres le parecían interesante, también de ideas fijas , enamoradizo temperamental, y un poco despreocupado por el mañana. Era jefe de turno de un restaurante, de una cadena escandinava. Su vida era algo complicada, y él se la complicaba por así decirlo un fisquito cada día más.
Le gustaba más una fiesta, que al niño la teta de su madre, conocido por muchos, querido por algunos y odiado por otros tantos, con el no existía un término medio ni en este aspecto ni en ningún otro de su vida.
Pero cuando Jonás llegaba a casa, no se sentía bien, su casa estaba llena de recuerdos pasados de una mujer que lo fue todo, pero por cosas de la convivencia aquella poesía de besos y gemidos se fueron marchitando y convirtiéndose en austeros y agobiantes días de vivir desviviendo. Las paredes de aquella casa eran ruinas de un pasado, que en un tiempo rebosaban felicidad y aroma. Cuando miraba a su alrededor a veces prefería quitar las luces para no ver nada, puesto que para Jonás ver algo era recordar todo.
Escuchaba las carcajadas de un ayer que al final se fueron transformando en llanto silencioso, ese desgarrador que es el peor de los gritos, que una garganta puede fabricar poniendo en peligro las cuerdas vocales, pero a la vez dañan tanto el corazón.
Jonás había llorado ya demasiado, que se había resecado las cuencas de sus ojos, por un amor que fue y pudo haber sido, pero al final no fue.
Como un día normal Jonás subía la calle de la azucena, una calle que en los días de calor era mejor llevar una camiseta de recambio pues debido a la intensa pendiente, el no sudar seria de no creer, y por lo contrario, los días de lluvia las caídas de agua buscando desagües hacían una tarea complicada para quien necesitara ir medianamente seco al trabajo.
Siempre llegaba 5,10 min antes de que la guagua llegara a su parada, generalmente escuchaba música con su iPod fiel compañero de caminatas y el gran terapeuta de su mente y espíritu, que hubiera sido de Jonás sin con todo lo vivido la música no hubiera llegado a su ayuda? , seguramente Jonás no estaría esperando aquella guagua a las 11:30 como un día normal de tantos otros.
Inerte en sus pensamientos el siempre miraba la gente pasar en su espera por aquel vehículo que a veces parecía no llegar nunca, de esa forma pasaba el tiempo, pero ese día noto que algo lo observaba, miro a su alrededor y no vio más que una mujer que enseguida dejo de mirarlo, Jonás se sonrió a si mismo pensando(parece que todavía puedo interesar a alguien) continuo con aquel juego de miradas escondidas, entre aquella particular mujer que entre la gente que se iba parando en aquella parada no interfería ni dificultaba tan particular juego de niños en aquellos dos adultos.
Seguramente olvide decir que Jonás era un tío jorobadamente tímido el cual a mi entender perdió su virginidad de puro milagro y por qué AQUELLA CON QUIEN LA PERDIO tuvo que dárselo en bandeja, generalmente Jonás no se enteraba nunca de cuando se debería entrar a una mujer o cuando no había nada que rascar. Aquel muchacho de ojos triste y esa es una expresión para denominar aquella mirada de ojos marrones algo verdosos a la claridad del sol y con aquel particular reflejo en sus pupilas hacían de el un poco más vistoso. Llego la guagua y se precipito a entrar ya estaba huyendo como siempre de aquella mirada que no dejaba de invitarle a la conversación, por cosas del destino? Aunque yo no estoy muy por la labor de creer en tan particular expresión, el asiento del lado izquierdo quedo vacio, y cuando consiguió entrar aquella mujer de particular belleza no dudo en sentarse al lado de Jonás. Era irremediable había que abrir esa boca que tanto tiempo había estado cerrada para tan fantástico acontecimiento, pero como siempre la observo en silencio con el rabillo del ojo, y vio en ella una hermosura especial, pelo no demasiado largo, castaño con un fleco divertido a media altura de su frente, de piel blanca como si la luz del sol nunca la hubiera maltratado, o tampoco acariciado, unas manos más bien pequeñas pero que daban a entender que nunca expuestas a trabajos duros, tenía unos ojos marrones claros que hacían de su rostro simpático y afable, la arropaba una blusa de seda de colores templados, beach a conjunto con unos vaqueros desteñidos azules que hacían de ella una mujer sencilla……. Al poco ella lo miro sonrió y con voz de ángel se presento: hola me llamo Sandra, vas a decirme hoy algo? O tendré que esperar como hace algún tiempo a que nos veamos 5-10 min antes de que venga nuestra guagua mañana. Jonás se quedó atontado por la situación y se presentó: no claro que no hay que esperar, y comenzaron a hablar del tiempo que hacía que Vivian en aquel barrio periférico a las afueras de su ciudad, el recorrido de aquella línea de guagua pareció más rápida de lo normal pues antes de darse cuenta ya habían llegado, con rapidez se intercambiaron sus teléfonos, y quedaron en llamarse ese mismo día después del trabajo.
Un día cualquiera ya empezaba a no serlo, había tropezado con una mujer que levanto en el interés, preguntas que no tuvo tiempo de realizar pero que sabía que podría hacerlas próximamente.
Mientras en el otro punto de la ciudad Sandra comenzó su trabajo delante de un ordenador y con una página escondida de redes sociales, se fue directamente a un perfil en particular que no era más que el de un tal jotsa, no os imagináis de quién era? Ella estaba en la página de aceptaciones de Jonás pero se veía que Jonás iba muy poco a aquel perfil, ella había estado mucho tiempo mirando lo que escribía, escuchaba y en un modo todo lo que era jotsa que no era más que nuestro tímido de mirada triste e interesante que nuestro amigo Jonás, ella se había enamorado de sus versos y de alguna que otra chorada que tiraba cuando veía que no tenía otra cosa que contar pero que a ella lee hacia sonreir.
Mientras en el trabajo de jonas el restaurante moderno de estilos canteranos estaba lleno de gente, niños gritando madres de los nervios verduras escondidas debajo de las servilletas que algunos no querían comerse, el clásico pesado, tostón enpalagoso crucificado y atado a la barra, ahogándose en cerveza, y un chupito de tequila que no era capaz de mostrar sus sentimientos antes de que fuera demasiado tarde para articular una frase con sentido, ipa hablando del chulo de la mesa 3, el continuo aviso de la cocina de mesa 5 , el primero ,el postre de la mesa 40!, todo aquel sitio de acción continua, no molestaban a Jonás estaba tranquilo con su adrenalina temporizada y con tiempo para conseguir que sus compañeros se lo pasaran bien en medio de aquel huracán de gentes, prisas, y en un momento hasta de locura, todos notaron en el algo que hacía tiempo no veían una expresión agradable de picaron, que en un principio conquisto con su llegada a aquel restaurante-pub hacía ya más de 5 años, y que había conseguido para ellos un motivo nuevo para venir a trabajar, la timidez de él se perdía al ponerse la camisa y los vaqueros de su trabajo, las mujeres reían con el. Los niños disfrutaban con su acento finlandés que por muy bien que hablara se le notaba, los hombres disfrutaban de su energía y de sus contestaciones picaras , que ellos no eran capaces de imaginar solos, era un teatro que Jonás era el protagonista principal y que a él le encantaba.
Terminado su turno se dirigio a su casa y en ella recordó que tenía que llamar a Sandra joder! Llamo pero nadie contesto, pensó que era demasiada suerte para ser verdad, renuncio de alguna manera a llamar por tercera vez, se sentó delante de su portátil y se adentró en su red social preferida, y vio que tenía un mensaje de alguien, lo abrió y al abrirse el perfil una foto salió y se quedo perplejo, era Sandra miro en sus contactos y si hacía meses que la había aceptado como amistad pero se había quedado olvidada entre tanta gente, que el agrego una tras otra, tenia un seudónimo LOBA por eso no se dio antes cuenta. Comenzó a leer el mensaje, era escueto pero directo. Por fin me comunique contigo, vivo en el edificio de enfrente, un balcón por encima del tuyo, vienes a buscarme? Un escalofrió surco el cuerpo de Jonás, el mensaje no hacía más de 3min realizado, en un día normal nunca abría ido a aquella página tan temprano por lo que se entendía que aquel dia no era tan normal. Se ducho con la rapidez de un gato (entro y…..salió) se miró el pelo demasiado y poniéndose la camisa dentro de los pantalones se apresuró escaleras abajo a buscas a Sandra aquella loba de internet. Toco a la puerta Sandra abrió la puerta se miraron y al unísono dijeron; creo que hoy no va a ser ni lo más parecido a un dia normal.

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