Rojo pasion intensidad eva y juan


Rojo pasión, intensidad


Corrían tiempos de tristeza el cual se apoderaba de una tierra rica pero rodeada de odio, hambre desdicha y por desgracia repleta de zumbidos de balas perdidas que nunca tuvieron que encontrar blanco alguno. En un pueblecito en la meseta por desgracia los hermanos se peleaban entre ellos , los padres llegaban a renegar de sus hijos y los hombres jóvenes morían por un disparo o morían por dentro por cada alma que se llevaban por delante, el día se negaba a despertar para alumbrar tanta sin razón y la noche retrasaba su llegada al no poder aguantar los llantos de esposas recién viudas, los niños huérfanos desconsolados por nadie de los escalofriantes lamentos con las manos ensangrentadas de las madres que habían perdido a sus hijos. En una guerra que no se compadecía de nada ni de nadie, llena de hombres poderos que llegaban a ser más crueles que la misma guerra en si, pues se aprovechaban de los que no tenían nada para que hicieran lo que les viniera en gana por tres miserables pesetas, o aun peor un trozo de pan. En un pajar olvidado de uno de aquellos caciques, una pareja se comían a besos su pasión los enloquecía por partes iguales y sus almas rojas no se podían esconder de ningún modo tampoco creo que lo hubieran intentado nunca, eva y juan eran el único resquicio de amor que quedaba por aquellos parajes, Eva era hija de un pastor y juan de un  leñador, se amaban desde niños y recordaban aquellos tiempos cuando lo peor era no tener idea que comer al día siguiente, eva era de ideas fijas y juan era coraje, valor y Lealtad a las mismas ideas de eva.
Un fatídico día cuando al parecer la tierra supiera que iba a suceder, se resaco agónicamente, el sol no quiso mirar y se retiró entre las nubes, y un tal dios no pudo hacer nada y empezó a llorar, nuestra pareja se amaba entre pasto y leña, juan perdía las manos por entre las piernas de eva y con la pasión desatada entre ellos, se olvidaron de sus precauciones, sus mentes eran dueñas de los gozos del otro, sus sudores eran el esfuerzo de la intensidad de sus cuerpos, al culminar ese momento apoteósico en que los sentidos desbordan el placer, eva y juan se soltaban las manos después de aquella culminación y por las yemas de su dedos se terminaban de transmitir la pasión de sus cuerpos bellos y exuberantes, se quedaron mirándose a los ojos fijamente durante un momento no demasiado largo para disfrutarlo, cuando un zumbido seco, corto aquel silencio y se ubicó en el corazón de juan, aquella bala le arrebato la vida, que simplemente se resumía en rojo por el amor por eva, la pasión que sentía hacia ella y la intensidad de cada momento compartida por los dos. por eso la tierra se secó, el sol se escondió, y un tal dios? lloro.

Comentarios

Entradas populares