Amanecer,hechicera serpientes
Amanecer,hechicera y serpiente
En las entrañas de una oscura cueva la cual era visitada generalmente de jovenes y adultos unos por explorar sitios ocultos buscando tesoros y algun llacimiento de minerales nuevo, los otros entraban para descargar aquella adrenalina que solo una mujer podía despertar en un hombre, como le ocurrió a Jacobo, un hombre de mediana edad, que fue persuadido por una mujer extraña pero a la que desde el primer momento que la vio no pudo evitarla, o negarle nada, simplemente se comportaba como una marioneta usada la cual estaba protagonizando una obra de teatro de final insospechado cual pareciera una historia empezada pero sin un final terminado. Aquel ser de siluetas y curvas sin termino, tenía aquellos ojos grisáceos que Jacobo no dejaba de mirar lo misterioso de aquella hembra era lo que a él, instintivamente lo hacía venir seguirla como tal perro faldero estuviéramos hablando. El sexo con esta mujer era en sitios insospechados y de ninguna manera racionalmente comprensibles para un hombre como Jacobo pero que por otra parte, el de ninguna manera dejaba de probar. Esa cueva a la que acudió con marta, nombre de aquel regalo a la vista de cualquier humano lo llevaba de la mano hacia unas grietas que eran las entrañas de aquella cueva, al rato que se adentraban más y más la oscuridad hacia que Jacobo se estremeciera a cada segundo un poco más, marta le cogia un poco mas fuerte la mano a la vez, que se veía una luz entre las grietas de una de las paredes a las que se acercaban, al final de aquella interminable grieta, se vio un pasmoso mirador desde el cual se divisaba un lugar de luz, verde silencioso, y con una hermosa cascada de agua que caía directamente a un lago azul y cristalino, como habían llegado allí? Porque extraña razón ese sitio nadie antes lo había encontrado, porque esa hembra que tenía delante no se inmutaba por el hallazgo? . Marta se dirigió a él y le susurro, esta es mi casa Jacobo, ven pero no te prometo nada, ni ahora ni mas tarde. Con esas palabras Jacobo en una situación normal seguramente se hubiera marchado pero el aroma de marta, lo hechizaba y se quedaba sin mente sin iniciativa ,propia. Se deslizaron por unas montañas de hojas secas hasta llegar a uno de los muchos jardines verdes de aquel lugar. A su lado derecho se escuchaba la caída del agua de aquella cascada sobre aquel lago de azul intenso, de apariencia virgen, al no poder imaginarse que tan hermoso lugar hubiera sido antes tocado por las torpes manos de los hombres. Marta lo miraba y en sus ojos se veía la picardía de aquella mujer que por momentos a ojos de Jacobo era una hechicera por la que él sería capaz de hacer cualquier cosa. La siguió y vio estupefacto como la ropa de aquel hermoso animal venido a la tierra seguramente por mano de la diosa afrodita y descongelada horas antes de tropezarse con ella, noto que su piel era más tersa al poner su mano encima de ella, el cuerpo desnudo de marta solo podía conseguir despertar los sentidos más primitivos del ser humano, la rodeo con sus brazos y la beso, la beso con desenfreno sin mirarla sabia cada punto de su anatomía, pues el deseo que sentía hacia ella él podría haberla esculpido en barro con sus torpes manos, haciendo algo perfecto a la medida y sin un solo punto olvidado de la anatomía de marta, se adentraron en aquella cascada y disfrutaron de sus cuerpos como nunca los sentidos de Jacobo hubieran imaginado sentir. El agua templada de aquella cascada, los hermosos senos de aquella hermosa mujer los besos, que recibían sin nada más que el sentir del gozo del otro, el éxtasis de la sumisión de los sentidos al placer más genuino, del sexo , en aquel lugar sus cuerpos exhaustos y saciados se dejaron llevar por la frágil inercia del agua a su alrededor ,llegando a una de las orillas del lago se miraron y rieron nadie dijo una palabra de lo sucedido y mucho menos se les ocurrió decir aquella mezquina palabra que en ese momento nunca hubiera tenido cobijo(te quiero).
Era perfecto y poco a poco después del gozo de sus cuerpos se quedaron dormitando, entre hierba y espuma del agua de aquel lago. El frio del amanecer despertó a Jacobo y marta no estaba a su lado, la busco con sus ojos, pero no la encontró, se puso a caminar entre los matorrales y senderos de aquel nuevo sitio hasta que escucho, un zumbido muy particular a medida que caminaba el sonido se hacía más fuerte, y al final enfrente de una gigantesca piedra marta estaba rodeada de serpientes de todas las clase formas y colores, intento salvarla pero de nada sirvió, marta las tenía como sus mascotas, y a los ojos atónitos de Jacobo le dijo: te avise que no te prometería nada ni ahora ni nunca, con estas palabras termino diciendo, te hechice para que me dieras un hijo que ya conseguí no te necesito más, en pocos segundos Jacobo se vio atrapado por serpientes que lo mordían y lo envenenaban y finalmente acababan con él. Mientras tanto en un pub de la periferia de la ciudad en el barrio de san marcos un hombre sentado y con los ojos perdidos escucharon unas voces que suavemente le llamaban por su nombre, Jacobo, Jacobo…… el se dio la vuelta y respondió marta después de este baile, el remojon de agua que nos hemos dado al venir aquí, y besarme como nunca lo habias hecho, no te puedes imaginar que palabra quiero utilizar para ti. Marta lo miro y le pregunto cómo quieres llamarme Jacobo? la miro a los ojos y con una sonrisa le dijo……. Hechicera, hoy puedo decir que la mujer que tengo ahora mismo, delante de mí me hechizo me subió al cielo y me tiro al infierno pero que más se puede pedir cuando al fin de cuentas es solo un hechizo hecho para los dos. Lo dare todo por ti pues se mi final pero no voy dejarte sola en este camino lleno de nuevos amaneceres y cubierto de serpientes que estaran encontra de nosotros, recuerda hechicera tendremos un hijo y no me preguntes como se esto pues no te lo contare nunca pues fue tu hechizo de esta madrugada al conocerte, tomar de tu cuerpo lo que no hubiera nunca imaginado conseguir, marta nunca dejes de hechizarme, hechicera

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