En un par de segundos

En un par de segundos

Ayer la vi, pensó Jacobo, que cerca estaba de mí, que hermoso sueño tuve por ella, me quedare con ese instante tan hermoso, ese segundo que aproveché estirándolo tanto que creí amarla, sin tenerla.

Jacobo entro en aquel bar de tantas y tantas cervezas fugaces, rápidas buscando nada y muchas de ellas tomadas sin tener sed. Escucho una voz femenina que reconoció enseguida, por un momento se le paso la necesidad de huir, pero no lo hizo, ocurrió lo de siempre, se sintió como un niño asustado, al ver que Susana estaba justo delante de él, no la dijo nada, pero por dentro se moría de ganas de tropezarse con ella. Cuando el barman Agustín vio a Jacobo lo saludo y señalando el grifo de cruzcampo pregunto: la de siempre, una cañita Jacobo?, enseguida aquella preciosidad de mujer se dio la vuelta al percatarse de quien estaba detrás de ella, al escuchar la contestación positiva a la insinuación del simpático de Agustín. Jacobo hubiera querido hacerse invisible pero eso no ocurrió, la saludo y la dijo directamente que hermosa estas hoy! A lo que Susana sonrió y le contesto, pues tú estás más viejo guiñándole el ojo, aquellos ojos que tanto Jacobo había amado en silencio, acabaron riendo, por aquel ingenioso saludo. Susana había trabajado durante unos meses en las oficinas donde Jacobo se dejaba la juventud, con los compañeros de trabajo habían salido muchas veces de cañas al terminar el curro. Las miradas de ella, los sueños de él, y a decir verdad a mi entender la falta de sinceridad de ambos, hacían que aquella relación se convirtiera cada día un poco más difícil. Se veían poco pero cuando se encontraban el tiempo pasaba por ellos tan rápidamente que no se enteraban, ni hacían resumen del tiempo transcurrido.

Esa noche fue más especial todavía pues hablando con Susana en su cabeza resonó una palabra, mejor dos: te amo, te deseo, de repente el tiempo se paró, el ruido se terminó y las dos únicas personas que seguían moviéndose eran ellos dos, Susana pregunto atónita por lo sucedido: que ocurre? A lo que Jacobo confuso y algo aturdido no supo responder, miraron a la gente que estaba paralizada, los objetos inmóviles, a lo que los dos empezaron a reír y mirar todo como si fuese que el mundo se hubiese parado para ellos, Susana se interesó por el fenómeno a la vez que jacobo no dejaba de fascinarse por ella, sus movimientos, las facciones de su rostro tan desesperadamente deseado, sus palabras de ingenuidad a lo que estaba ocurriendo,, aquel cuerpo de Susana por el cual había perdido tantas noches de sueño, y enfadado con el mismo por ni siquiera intentarlo hacer propio, la sonrisa de dulzura que desprendía aquel amor secreto que por primera vez, sintió auténticamente suyo. De repente noto que algo brotaba dentro de él y que no debería de parar, la tomo por la mano, y la llevo al centro del bar, la tomo por la cintura y empezaron a bailar un son desconocido sordo, mudo el cual los envolvió en un sinfín de pasos, respiraciones al compás de sus corazones, ella lo miro ilusionada, y él se deleitó reflejándose en las pupilas de los ojos de aquel alma que tanto quería, como mujer, compañera amiga y hasta de amante. Mientras bailaban sus manos se acariciaban de modo constante y a la vez pausado, las yemas de sus dedos gritaban por las respuestas a las caricias de ambos, las pulsaciones de sus corazones hubiesen podido expulsarlos de sus pechos de no ser que de ser así correrían el peligro de fallecer, una manera algo ridícula y poco convencional para acabar con este momento tan significativo. Se desentendieron de sus cuerpos y fueron sus almas las que los hicieron volar por aquel bar, se tiraron en un sofá que por sus considerables defectos había estado parado durante mucho tiempo, y bastante maltado por los que en él se habían sentado, pero nuestros dos amigos no los sintió ni siquiera sentar pues sus almas se liberaron del peso, tanto de la masa de sus cuerpos como por el de la edad. Sus labios se encontraron, y se besaron después de la escalofriante friolera de 10 años, deseándose en silencio y de fugas planeadas a las situaciones que más de una vez se dieron entre ellos, el sabor de sus bocas eran la mezcla entre la vainilla y el chocolate, la furia de la tormenta y la paz de una playa amaneciendo, el calor del sol y la ternura de un niño jugar con un peluche, fueron tornado y viento, mar y arena, testigos y jueces de sus pecados carnales, y el momento justo para poner en práctica todo lo aprendido durante tanto tiempo en brazos de otros/as, era la culminación de un deseo incomprensiblemente largo.

Ella deseaba lo que el empezaba, ella daba lo que él esperaba, fue tan bello el momento de la recepción que mirándose no pudieron remediar el decir a la vez, te amo, te deseo, en cuestión de segundos se vieron en la azotea de aquel lugar admirando una repleta luna llena con millones de estrellas que predecían un futuro incierto, pero repleto de pasión e ilusiones renovadas.

Al decir el uno al otro te quiero, se encontraron con sus labios besando al otro y con agustín diciéndoles con cara sorprendida, vosotros ya os conocíais de antes verdad? Con esas palabras vieron que todo estaba como hacia exactamente 2 segundos antes, con la única diferencia que para ellos fue una noche inolvidable, mágica increíble surrealista incomprensible, no pudieron terminar aquel beso que esperaron tanto tiempo atrás. Eso fue lo que ocurrió la noche de ayer, en la que Jacobo consiguió a Susana.

A la mañana siguiente se sentó en su cama y escucho unos pasos provenientes del pasillo, a la vez que aquel sonido se iba acercando a él, sonrió y disfruto del sonido de aquel caminar, Susana se paró apoyándose en el marco de la puerta de la habitación y le pregunto; que hacemos, nos vamos a comer algo? O por lo contrario paramos el mundo y el tiempo en el mismo instante que me deje rodear por tus brazos?

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