Falsedad, egoismo, tristeza

En una noche de tantas otras, el olor a parrillas ardiendo como si del mismo infierno se tratase pero en este caso sin ningún tipo de malicia dejando en sus fauces ricas carnes de cerdo y ternera, inundado de buenos vinos derramados y acompañado de charangas bullicio, voces más altas que otras , entrecortadas por músicas interminables de diferentes estilos de fondo, os presento el pueblo de la alegría donde todo no era lo que parecía, y lo que parecía tampoco era ni lo mas mínimo lo que acontecía, así lo pensaba una joven desde el balcón de un segundo piso con vistas prodigiosas al centro de la plaza mayor donde se celebraban aquellas fiestas por el mes de junio en su comarca. Al contrario de lo que sus ojos veían Claudia se creía vivir a miles de kilómetros de aquel lugar pues no se sentía participe ni lo más mínimo de aquellos decorados que vestían la plaza ni entendía el porqué de tanto jolgorio desmedido entre tanta gente despilfarrando fuerza y alegría por un no sé quién santo llamado pepito el de los palotes.
Claudia vivía sola en una casa que anteriormente compartió con sus padres, y a la ida de los mismos se quedó ella, hija única y sin  descendencia a la vista ni deseada hasta ese momento y mucho menos pensada para un futuro próximo ni lejano, se dejaba acontecer por el día a día sin darse cuenta que poco a poco la vida se le escapaba, y su alma envejecía a una velocidad vertiginosa, al no saber vivir la vida mirándola con otros ojos que no fueran la de la falsedad y el egoísmo que tantas veces tuvo que soportar en su infancia y que de algún modo la fueron comiendo y adueñándose de ella, cual de una marioneta sacado de un baúl olvidado se tratase. Cuando caminaba por las callejuelas de aquel pueblo con el sonido de los zuecos dejando su melodía entre los suelos de piedra y gravilla que la acompañaban a cualquier sitio por donde fuera, los mozos del lugar la miraban algunos con deseo otros por casualidad, ella pensaba que estúpidos nos dais cuenta que se por lo que miráis? Solo os interesa de quien soy hija y lo que tengo, jodidos bastardos del arado y de tierra seca que simplemente la trabajáis para mí.
Cuando veía una mujer que a sus ojos era hermosa e intrigante quizás por un solo abanico que tuviera o un sombrero que portase su cabeza ella lo compraba pero al vérselo puesto de nada le servía pues a ella no la hacía verse bella,digamos que era una de tantas personas que padecen el síndrome del ( culo veo culo quiero) era la portadora de todo aquello que por exuberante que fuese ella le buscaba algo, algún pequeño desliz para que dejase de serlo, amargada! Esa era una de sus enfermedades y la otra con un cuadro clínico empeorado por la falsedad de su sonrisa y deteriorada por su inagotable egoísmo que no conocía fronteras.
Esa noche término de fumar su cigarrillo en el balcón y decidió darse un garbeo por aquella plaza repleta de gente que tan bien conocía o que eso creía ella por su fastidioso y pequeño cerebro reducido por el cuadro clínico antes explicado. Rodeada de fotos con caras de gente que nunca conoció pues eran las mismas imágenes que traían los portarretratos al comprarlos, era fácil deducir que Claudia no tenía amistad con nadie y su casa portaba un aroma de tristeza y soledad inexplicable para un tipo medianamente normal. Ella esa noche sintió por primera vez en mucho tiempo la necesidad de escapar de aquellas paredes que de algún modo la retenían y que la dejaban salir entre cambio de hora y hora al sonar el reloj de cuco que tenía en su salón de muebles rústicos y perfectamente ordenado, pulcramente limpio y por desgracia jorobadamente aburrido. Tomo sus llaves después de cambiarse y se dirigió escaleras abajo, hasta llegar a la calle, en ella sus sentidos notaron el olor de las carnes brasear en las parrillas, del ruido de las voces de un multitudinario regimiento de gente que celebraba la fiesta de un modo salvaje e intentando absorber cada minuto y segundo de aquella calurosa noche de junio. Vio parejas besándose a la luz de una tenue farola apartada lo justo del bullicio para conseguir algo de intimidad y conseguir que algún botón de la camisa de la moza se desprendiera sin más testigos que el culpable de ese gesto, Claudia los contemplo un tiempo el suficiente para que dentro de ella emergiera un sentido desconocido para ella, que por primera vez no lo tubo antes, era calor, vergüenza quizás, un calor que la ruborizo y la hizo escapar de aquella zona pero el cual no dejo de gustarle y no lo prohibió es más tuvo miedo de perderlo y se dirigió con él a escuchar la banda de rock que sonaba en ese momento, el tema era las reinas de l´hospitalet  la cual fue acompañada a su vez por el tema huesos blandos  , carnes duras si! Eran los rebeldes….. la gente bailaba sin ninguna clase de complejo con modos sensuales que hicieron subir la temperatura de la noche y de ser parejas aquello rozaba el sexo más genuino con pantalones y ropa puesta incitando a lo que aquellas notas musicales pretendían, los más viejos del lugar se reian y el párroco del pueblo pensaba en excomulgarlos a todos a la vez ,se tapaba los ojos dejando rendijas entre los dedos para poder recordar en su cuerpo casto  en otro momento lo visto,y olvidarse por unos segundos del mismo, la temperatura subía y lo alto de los altavoces consiguieron maravillar a Claudia adentrándose dentro de ella una energía que la violaba por dentro, y la consiguió mover su cintura seguida por sus pies, los cuales rebotaban esa nueva energía hacia su cerebro el cual empezó a disfrutar con ondas magnéticas que la hicieron bailar como si siempre lo hubiera probado, algo no muy posible hasta ese momento. La noche es larga la carne es débil y en esas horas manda el corazón, un  gran mensaje para Claudia cuando se miró en un retrovisor de moto y se vio preciosa sin comprar nada, solo con lo puesto que tenía una interminable sonrisa sin pistas de donde procedía y sin pensar nada de nadie simplemente se mezcló en aquel tumulto de gente divirtiéndose y que la consiguieron meterse de lleno en aquella divertida noche, y la aceptaron por lo que era,(una joven mujer que se empezaba a divertir a media noche) la música sonaba y sonaba grupos distintos cambiaban sus ritmos pero ninguno de ellos dejaba descansar a aquellos bailarines espontáneos hechizados por sus notas.
Claudia no podía ni quería terminar con semejante explosión de júbilo destreza y diría yo hasta de arte, por empezar a vivir una de las cosas que se nos dan sin pedirlas la alegría de la vida, la cual solo nosotros mismos podemos aprender a vivirla. El colofón cuando escucho el arte de vivir, venía a decir así (y nunca has conseguido ser un buen actor, si el payaso ríe y la gente no, es que llego el momento de bajar el telón y ver que la verdad hoy se burla de ti, y es que nadie te enseño a mentir
Basta de lamentos, tarde para llorar.
La vida tiene deudas que acaba por cobrar.
No pidas ahora otra oportunidad,
Si nunca has arriesgado no puedes ganar.
Y ver que la tristeza se apodera de ti,
Y es que nadie te ha enseñado a reír.
Con estas palabras Claudia se dio cuenta que necesitaba ser feliz y dejar de pensar en la falsedad, el egoísmo y la tristeza, simplemente tenía que aprender y comenzar aquel largo camino de vivir la vida, con sus laberintos y problemas que todos tenemos y aprender a sonreír a la vida por muy cabrona que se despertara cualquier día. Convertirse en exploradora de sus sentimientos y sus miedos  sin nada más que su corazón por bandera y sus fantasías e ideas en busca de nuevas maneras de disfrutar la vida.
Se paró y se fue a comer unos pinchos morunos de una de esas parrillas, tomo un trozo de pan escurrió en el, restos de aceite que derramaba aquella carne y la saboreo de mil modos, compro un vaso de vino tinto y al tomarlo le lleno la boca de sabor y al mezclarlo con la carne se dio cuenta, de lo hermoso que era ser feliz, comiendo también se podía serlo.
La banda paro de tocar y un tema nuevo comenzó a sonar un tema de m-clan (ahora) le llamo la atención sus letras a la vez que se tropezó de bruces con Manuel el cual la miro con mirada picarona y le dijo, si querías bailar conmigo no te hacía falta tirarte a mí, yo me hubiera caído si tú me lo hubieses preguntado. Claudia sonrió por la osadía de aquel muchacho que no dejo de mirarla en ningún momento a la vez que hablaba con ella , se sintió deseada sin pensar en que querrá este o alguna majadería que se le hubiera ocurrido unas horas atrás, bailando se sintió mujer, libre de pensamiento pues no pensó en nada más que bailar en compañía de aquel muchacho, la madrugada llevo acompañada de una brisa que ella noto por su nuca y la hizo recordar que después de la noche llega el día, quedo con manuel para verlo otra vez, silbo al tiempo que se acercaba a su casa, una pequeña neblina se levantó delante de ella, y entre sombras se vio a la Claudia que había salido 12h antes por el portal, se asustó pero en un escaparate de zapatos se vio a si misma, se gustó, se admiró, estaba viva! No como aquella figura enferma la cual aparto de su camino y la dejo en la calle. Sin mirar atrás fue corriendo a su balcón para contemplar aquella plaza que sin querer la hizo volver a nacer en aquella fiesta de un santo llamado pepito el de los palotes.
Esa noche en que la falsedad la sacudió sin miramientos a la pared, el egoísmo que se quitó de encima y lo dejo olvidado y pisoteado por aquella legión de bailarines espontáneos, y aquella tristeza que desapareció al ver a claudia disfrutar como una mujer repleta de ganas de luchar por aquello que se encontró, las ganas de vivir que disfruto en las fiestas de aquella noche calurosa de junio.

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