El desierto de luis
El desierto de Luis
Si hablamos de desiertos lo que viene a nuestras sofisticadas cabecitas son dunas arena, algún que otro dromedario, camello o con suerte unos nómadas y algún que otro espejismo de agua, o con mentes calenturientas siempre bienvenidas aquí, un aren en medio del sofocante calor repleto de hermosas mujeres dispuestas a complacer al más tonto o listo del desierto. Siento decir que no queridos amigos/as y cabezas calenturientas, que no por serlo no dejáis de ser interesantes y llenos de probabilidades de escribir sobre ello, pero por el momento estoy en tiempo de internación.(nada, nada requeté nada) un mal monaguillo sin fe cristiana, ni en ninguna otra, no es por nada, disculpad si alguien se sintiese ofendido, pero yo creo en mis asuntos.
El desierto de luis comienza en un hogar, tierno, pero frio, encantador pero frenéticamente fantasmagórico por sus silencios, lleno de ilusiones, y recuerdos pero con poca probabilidad de conseguir la mitad de lo soñado, de fuerza de voluntad pero jorobadamente lleno de altibajos.
En ella viven carla y luis una pareja guapa pero que perdían su belleza cuando en ellos explotaba ese genio, carácter que ninguno de los dos supo nunca controlar o aquellos intensos y desalentadores silencios, que se extendían por sus vidas haciendo peligrar la comunicación y la prohibición de los sentimientos. El orgullo, el tú, el yo y nunca el nosotros eran el idioma principal de esta pareja de retorcidos cabezones que con esta presentación intento hacerles dar a entender a qué desierto me refiero.
Justamente a la triste soledad de sentirse solo aunque parezca que tienes a alguien contigo, pero es solo un alma que vaga por la casa como luis lo hacía, se levantaba solo, aunque estuviera acompañado, desayunaba, con alguien quien lo miraba pero en sus ojos no se comunicaba con él.
Él vivía con un eterno dilema, que hago aquí? No se ya si tengo sitio aquí, o es que tengo demasiado, muero cada día mas por amarte Carla pero de ti no encuentro respuesta un gesto. Solamente obstáculos entre nosotros, que ocurrió cuando dejaste de quererme, en que momento la llama se apagó? Yo aquí esperándote al tren que nunca llega y me parece que es por qué no se terminó la vía que conduce hasta este anden.. Miro tus ojos y noto el frio de tu mirar, cuando estamos juntos en algún lugar, eres encantadora con quien se ponga con nosotros, nos toman por pareja ideal, justo cuando yo pienso que somos un fracaso, y otra vez una vez más emprendo el vuelo, el cual dura bien poco pues al cerrarse esa puerta que sella nuestro hogar, la realidad es la que dejamos descansar en el tiempo que estuvimos fuera. Verdugo de nosotros mismos al no tener coraje para enfrentar nuestra cruel realidad, que te ocurre carla?
Al tiempo ella miraba su café con leche aun humeante en el cual introducía galletas maria y las dejaba derretir en la taza para volver a repescarlas con su cucharilla de plata, heredada por alguna tía abuela que ni siquiera conoció.
A la vez que se toca su pelo castaño y ve sus puntas abiertas las cuales tampoco les hacía demasiado caso, el mismo que le dedicaba a aquel que perdía los vientos por ella, cosa que bien sabía.
Luis intentaba leer el periódico cosa que no conseguía pues aquel silencio y aquella dramática escena que se repetía día sí y otro también, lo dejaba sin una pizca de interés por nada, difícil tarea el concentrarse en algo.
Cuando se conocieron era vida, espontaneidad, el alocado, ella era algo así como su freno abs la balanza perfecta, que sin prohibir sabía sabiamente pero sin premeditación como desacelerarlo sin que él se diera cuenta, aquellas ganas de regresar a casa después del trabajo para solamente verla a ella, y ella verlo a él, sonrisas carcajadas, que cada momento eran más fáciles de explotar entre ellos, formas nuevas sin palabras para conseguir la atención del otro.
Que buenos son los principios pero algunas veces se convierten en dramáticos finales, o en perfectas historias de amor hasta el fin de los tiempos.
Carla se levantó de la silla y con destino a la ducha le comentaba lo que haría después del trabajo, el escuchaba aceptaba y no le contaba lo que el haría pues carla estaba ya en el baño.
Precioso cuerpo de mujer que luis se negaba a mirar desnudo pues sufría al desearla y tener clara la respuesta. Luis nunca fue celoso, confiaba plenamente en ella y sabía que si algún día pasara, ese juramento de jóvenes nunca lo quebrantarían, se lo dirían antes de realizarlo al otro. Fumaba y no quería pensar demasiado, carla después de ducharse se paseaba desnuda por el pasillo que la conduciría a la habitación del frio, como luis la denomino en algún momento de su vivir en aquel cuarto. El esperaba a que se vistiera para poder entrar y el preparar su día.
Cuando ella se marchaba para aquellos grandes almacenes donde trabajaba, luis se acercó para darla un beso y ella se lo dio como si de un recién conocido se tratase, luis la pregunto de este modo: miénteme si lo ves necesario pero por favor, me quieres carla? Ella se giró y mirándolo a los ojos le dijo yo te quiero pero……………….. a continuación un suspiro y se marchó. Luis creyó morir cuando escucho el que le quería pero……… ese pero que se quedó sin explicación en el aire y se extendió por la casa dejando ecos en la mente de luis. Sus vidas por lo económico no tenían grandes problemas poco más o menos como todos las tenemos con fortuna, hipoteca, facturas algunas de ellas de gastos estúpidos etc.
No era por nada de eso, y por muy mal que les fuese el engaño por lo dichamente anterior no era la preocupación. Cierto es que sus desenlaces sexuales se daban de igos a brevas, ni siquiera se acordaban de la última vez, luis como ella dejaron de contarlo porque aprendieron que esas cuentas se transformaban es desesperantes ausencias, que hacían de los días más y más eternos.
Una noche de regreso a casa, luis abrió la puerta y se quedó boquiabierto al ver un pasillo repleto de velas, lo siguió y se encontró con carla esperándolo semi desnuda encima de la cama, e induciendo lo a él para acercarse a su cuerpo bello de curvas y montañas, y de pendientes tan conocidas, deseadas, disfrutadas y tan amadas por él. Sus cuerpos se entregaron a la sabiduría de sus manos, caricias, y besos pausados, él se perdía por aquellas cordilleras, llanos estomacales los cuales no dejaba de besar, hasta perderse por sus piernas, ella gemía por sus caricias y los deseos confusos de aquel viaje que estaba produciéndose hacia el placer. En el momento que sus cuerpos no eran barreras para estar dentro de los mismos, sus ojos no se miraban y comenzó una caída en picado al ver lo que sucedía, se besaban pero algo faltaba en aquella escena en la cual más de uno podría pensar ser casi perfecta. Un escalofrió recorrió sus cuerpos, la confianza de el saber que estaban haciendo, se convirtió en un manantial de dudas, que consiguieron hacerlos parar. Ella dijo que siguiera sin convencimiento el entristecido por lo vivido no quiso ni pensarlo, se volvieron a mirar y de sus ojos fueron desprendiendo lágrimas que se convirtieron en manantiales de tristeza. Se abrazaron y aquella habitación también lloro con ellos, ellos quisieron consolarse de algún modo y lo consiguieron con aquel gesto tan humano, después de un tiempo, consiguieron comunicarse y una verdad negada por ella salió a la luz con estas palabras: luis vida mía, te quiero no lo dudes nunca, no he podido pensar en vivir sin ti, pues eres lo mejor que le puede pasar a una mujer, lo tienes todo y así me lo demostraste durante todos estos años, pero hay algo en mí que no sabía pero que con el tiempo me he descubierto. Un sudor frio recorrió el cuerpo enmudecido de luis mientras escuchaba las palabras de carla, ella continuo y aquéllas últimas palabras dejaron a luis al borde del colapso. He sido egoísta porque no quería perderte pero tampoco puedo continuar haciéndote sufrir y perdernos la juventud que nos queda, no siento atracción por ti sexualmente, no es por otro, si no que en la pasada navidad una compañera de trabajo me dio algo más que un beso de felicitación, me enfade pero me gusto, hui de ella pero no deje de pensar lo que mi cuerpo sintió en aquel momento, no he podido negarlo y el sentirla cerca despierta en mi cosquilleos que no conocía, mis sueños eróticos los pienso con Daniela y sin querer más de un apretujón nos hemos dado, y mi deseo por ella es descomunal. Luis se quedó completamente solo, enmudecido, petrificado como si de una estatua de mármol se tratase, no podía ser verdad lo que escuchaba, paso sus manos por su cara, la dejo caer por sus pechos y se dio cuenta que esa era una cruel despedida para ellos, no lucharía puesto eso a lo que se enfrentaba realmente no podía nada, al tiempo ella le tomo la mano se la beso y le pidió perdón de mil maneras, el la miro y le dijo, no es tu culpa tampoco la mia será nuestra naturaleza, no dejare de quererte carla pero por otro lado te doy las gracias por tu sinceridad hacia mi. Saltaron de la cama y se dirigieron al perchero, se pusieron la ropa del otro en cual juego de locos se tratase, se rieron como tiempo atrás hacían, ese desierto de luis por esa noche se convirtió en un hermoso carnaval de risas y bromas que sellaron para siempre el nuevo modo de quererse, amarse y respetarse, siendo amigos y convirtiendo la tristeza en sabia alegría por la única finalidad de que lo que la sexualidad de carla había de algún modo destruido no destrozara la gran amistad y amor que nunca dejó de existir entre los dos.

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