Amor de hombre



Amor de hombre

Sobre este tema se me ocurren varios modos de abordarlos, desde el tema de Cecilia un ramito de violetas al de mocedades con el mismo título amor de hombre.
Quizás tengo una idea de ello pero intentare invertir tornas intentando que sea marga quien pregunte y saque sus conclusiones.
En el salón de una casa acogedora, con ritmos de reloj de cuco con su rítmico tic, tac, tic tac pausado pero sin pausa, marcaba el recorrido de un hogar repleto de cariño, lleno de detalles con fotografías de lugares soñados con paredes de colorido y con amplios ventanales que hacían entender que al que habitara en ella, sería una apasionada de la luz y amante empedernida de la noche y la luna, la cual sería la gran amiga de pensamientos y confidencias de nuestra amiga marga. Con un fino camisón de colores estampado cubriendo el cuerpo de nuestra amiga hasta casi taparle las rodillas, algo ceñido, y con amplio escote, que conseguía que las paredes de su casa la elogiaran y la piropearan por cada paso que daba al acercarse a ellas y quedar aturdidas por los aromas de mujer que desprendía agradecieran tan hermosa vista, cuando suspiraba de aquellos modos enamoradizos como si de una quinceañera estuviésemos hablando conseguía de vez en cuando que la señal de televisión, se entrecortase y se perdiera por el intento de la misma por besarla. Tenía unos treinta y vivía sola pero sin amargura era feliz de aquel modo tan bohemio, con su copa de vino con sus tapitas que ella misma preparaba, su música de diversidad infinita, enamoradiza por enfermedad pues por mucho tiempo que pasara y de vivencias acontecidas en algún momento, nunca decía que no a sus sentimientos y de ello la hacía una soñadora empedernida, la apasionaba la luz de la noche entrar por su ventana con los reflejos de las luces de la ciudad y es por eso que el recibo de la luz nunca pasara de lo que la compañía que la abastecía jamás se enriqueciese con ella.
Con los ruidos de la ciudad y algún tema musical que no tendría que ser romántico, ella disfrutaba pensando en el mañana imaginándose encontrar un hombre a quien amar y respetar, un alma que le diera algo más que una promesa, como ella decía no me prometas solo sorpréndeme. Alguien por quien luchar y entre los dos llenarse las manos de victorias conseguidas por ellos estando en el mismo bando, el del amor. Ay marga que hermosa eres, le cantaban sus canarios por las mañanas, consiguiendo la primera sonrisa matutina en aquellos hermosos labios de la soñadora marga. Los días de lluvia la conquistaban pues su pedazo de lado juvenil intacto por el paso del tiempo la convertía en una mujer traviesa capaz de saltar y probar cada  charco de agua que se encontrase al caminar hasta llegar a su destino, cual fuese ese día.
Pero aquel día no la dejaría disfrutar de ello pues el sol predominaba el cielo, el cual se engalano de un maravilloso cielo azul, digno para ser elogiado.
El día trascurrió tranquilo incluso cuando fue al parque del toril a escasos metros de su casa, allí le encantaba leer libros acompañada de las voces y los ruidos que transcurrían por aquel lugar, escuchando conversaciones de transeúntes que se perdían en su caminar, de gritos de niños febriles corriendo detrás de una pelota , de adolescentes manoseándose y besándose en los bancos más escondidos de la plaza entre arbustos y a la sombra de los robles que eran sus ayudantes pues con sus ramas los terminaban casi de esconder a ojos de posibles miradas no invitadas y de modo tan febril que pareciese que el mundo se acabara en pocas horas. Que maravilla pensaba marga al verlos, recordando aquellos sentimientos que ella también tubo y que maravillosamente a veces supo administrar, tanto de joven como de ahora sin serlo tanto.
Algo la llamo la atención y era una pareja que se sentaba en el banco posterior al suyo en el cual discutían y usaban palabras que nada invitaban a pensar en un buen desenlace, de el solo se escuchaba la palabra perdona, y su compañera de discusión solo escucharlo se volvía una ola que se crecía por momentos al darse cuenta que él no tenía más argumentos que aquella fastidiosa palabra perdóname.
Después de un rato la mujer se quitó un anillo y se lo dio en la mano y con estas palabras se perdió en la lejanía,(Carlos  por mucho que te quisiera no puedo estar más contigo, se feliz pero no vuelvas a llamarme) aquel hombre con sus ojos perdidos tras la figura de quien lo acababa de abandonar y se perdía entre la multitud se quedó sin reacción posible  siguió sentado allí, inerte completamente vacío. Marga recogió sus cosas y se marchó paso por delante de aquel hombre abandonado y aun sintiendo querer ayudarlo prefirió marcharse a casa. Por la noche marga pensó mucho en aquella escena, y se preguntó y busco respuestas hablando con la luna sobre que pudo ocurrirle a aquella pareja que vio romper horas atrás en su parque preferido, por algún motivo marga pensó mucho esa escena y la imagen de aquel hombre de nombre carlós derrotado en aquel banco, con un anillo entre los dedos, y sin tener idea que hacer con él.
Los días pasaron uno tras otro, marga vio a carlós en el mismo banco donde lo vio la primera vez, pasado un tiempo comenzó a sentirse atraída de tal forma que al cabo de tres días se decidió a ir hablar con el, el la miro se presentó y la escucho el motivo de su conversación, al rato carlós la interrumpió y la dijo: solo quieres saber por qué me quede solo?, o de alguna forma quieres preguntarme sobre el amor de hombre? Que necesitas que te conteste. Marga se quedó petrificada al verse descubierta, y opto por la segunda pregunta. Carlos la admiro en silencio por un tiempo y la dijo, el amor de hombre no tiene que ser demasiado diferente que el de una mujer como tu marga, yo acabe respirando lo que ella respiraba, adorando lo que ella pensaba, volando con el perfume que  su cuerpo desprendía cada mañana, ansiando ser el centro de su atención, sintiéndome como un niño que necesita todas las atenciones posibles, me convertí en un egoísta empedernido, que al no conseguir lo que yo quería, pataleaba de forma absurda, fui el subnormal que dejo de escuchar por simplemente creer que así seria mía, de una forma única y con registro. La dañe con mis tardías llegadas a casa, cuando creía que lo que estaba consiguiendo era domarla a mi manera y semejanza pero me equivoque, simplemente estaba matando lo que en su dio nos unió y la llenaba de un montón de lágrimas que nunca vi. Hice aquello sin dudar ni un solo momento de mi amor por ella, pues nunca ame tanto a nadie como a aquella mujer que me dejo hace unos dias. La culpe de casi dejarme sin nombre, que ridículo fui, imbécil, torpe, me quejaba cuando no estaba, pero al estar ella yo añoraba mi libertad, mirando a otras mujeres y creyendo poder hacerlas mías, pavoneando de mujer con los demás y sin darme cuenta que al perderla me quede simplemente en nada. Majadero que con mi virilidad creía que todo estaba hecho, pero me olvide de pulir y limpiar cada día mi convivir con ella, llenándola de confusiones de miedos, aburriéndola con mis dudas infundadas, amar cada centímetro de su cuerpo, gozando al verla reír, tanto me creí que nunca me dejaría y al final me quede sin ella, mi único consuelo sé que me dejo pero nunca dejara de quererme, no podrá terminar de borrar mis huellas, pues me sigue amando, pero no se puede estar con alguien que la confianza se perdió, aunque amar es dolor pero no de esta manera tan mezquina como yo termine queriéndola con este amor de hombre que no supe dosificar ni domar para conseguir adaptarla a ella. Olvidándome de detalles pequeños como decirla te quiero no demasiado pero de vez en cuando, para lo que ella sabe se termine de cerciorar. Si marga esas pequeñas cosas que nosotros olvidamos y que vosotras esperáis, nosotros al tenerlo nos olvidamos de corresponderos, de esto me doy cuenta ahora, pero tarde, muy tarde………..
Después de estas palabras carlós se despidió de marga dándola un beso en la mejilla, y diciéndola que se cuidase y que nunca se topara con un hombre como él. De camino a casa marga se quedó pensativa y pensando que después de lo escuchado de algún modo también querría sentir lo que aquella mujer sintió con carlós, simplemente se quería sentir amada.

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