Sueños rotos
Sueños rotos.
En el barrio de la magdalena bonito nombre y algo adecuado para esto que me dispongo a escribir.
Un padre maldecía su suerte, empapado en agua de lluvia incesante y empeorada por el temporal de frio que azotaba en pleno mes de octubre. Veía como una mujer destrozada recogía en su regazo el cuerpo inerte de un joven que yacía en el suelo de un callejón oscuro alumbrado por una vieja farola a la que le faltaba una bombilla, lo que hacía de la misma luz, algo tenue aterradora y triste pero la cual alumbraba lo suficiente para reconocer el rostro sin vida de su hijo David. Su mujer lloraba y gritaba desesperada por la pérdida de algo más que un hijo, era la muerte de su propia vida.
David había sido un muchacho a ojos de todos, simpático, viril algo reservado pero dispuesto a ayudar siempre que se le necesitaba, y aunque no se le pidiera el mismo se ofrecía.
La familia de onza llego al barrio de la magdalena 7 años atrás, familia trabajadora y luchadora por defender a los suyos y ofrecer de modo honrado el pan para el día siguiente.
David al llegar allí soñaba con ser futbolista amaba el deporte y rápidamente consiguió adaptarse al barrio de la magdalena, muchacho amistoso no le tardo demasiado conocer gente y amistades, genuino carácter y chistoso su infancia la paso entre juegos y sueños estructurados con sus amigos creyendo en oportunidades de un futuro mejor. A medida que los años pasaban los tiempos se encrudecieron, menos trabajo más problemas y menos ilusiones ingredientes necesarios para ver a David un poco más apagado, pasaba días enteros mirando desde los tejados la gran ciudad que a pesar de su cercanía el la veía alejarse más y más. Se seguía emocionando viendo las luces de la gran ciudad de noche, con enormes edificios, y dando a entender las miles de posibilidades que ofrecía para un rumbo mejor. Cuando llegaba a casa veía a su madre manuela hacer la casa corriendo siempre de un lado al otro para tenerlo todo preparado para cada momento del día, su padre llegaba siempre a casa de noche con las manos rasgadas de trabajar en la fábrica de metales que le absorbía la mayor parte de su tiempo. David estudiaba y sin ser la lumbrera de su clase tampoco tenía problemas para pasar los cursos. Pasado el tiempo de estudio tenia demasiado tiempo en las calles con sus amigos los cuales eran reducidos, pues el paso del tiempo y la vida le enseño que conocidos muchos, amigos pocos pero auténticos, capaces de hacer cualquier cosa por el otro. Los meses de aquel año David vio como disfrutar la vida jugando a un poker que no era más que el de la vida, había comenzado a conocer los lados oscuros de las calles de su barrio, viendo, disfrutando, y entristeciéndose a la vez en las mismas. Sus amigos lo fueron conduciendo entre juego y tontería a conocer aquéllas pastillas de colores que lo hacían olvidar de los problemas y desilusiones que cada día eran más que las alegrías. El piti uno de sus primeros amigos empezó a traficar con ellas y ganarse unos euros que como él decía eran de ahorro para el bolsillo de sus padres, pues no tenían para darle ni para invitar a su novia Raquel a una triste coca-cola algún domingo cualquiera. David vio como al pasar el tiempo a su amigo algo lo consumía, y de las pastillas que tomaban juntos con algún trapicheo, empezó a fumar caballo lo que lo convirtió en una sombra de lo que fue, David lucho por el pero de nada sirvió, en junio el piti falleció por una sobredosis que no supo administrarse correctamente. Un gran golpe para David que con aquello se sumió en una depresión la cual vencía con alguna que otra pastilla que consumía cada vez con más adicción, Raquel era amiga suya y intentaba darle a entender que eso no merecía la pena, que lo dejara que la vida estaba aún virgen para ellos buena idea, pero no lo suficiente si la que aconsejaba tampoco tenía voluntad para llevarlo a cabo pues ella también consumía. En su casa juan su padre veía como su hijo perdía el brillo de sus ojos claros y pasaba demasiado tiempo en las calles que sus conversaciones eran cada día más frías y cortas, sufría al ver desvanecerse todo por lo que él había luchado, darle a su hijo lo necesario para que estudiara y en un futuro verlo convertido en un muchacho de provecho con metas en la vida. Su madre siempre intentaba escucharle pero no había mucho que escuchar pues para David el hogar era solo un sitio para dormir, comer y poco más. Se metió en mil líos por no dejar solos en ningún momento a sus dos amigos que le quedaban Jorge y Raquel, aunque el mismo buscaba problemas con las drogas, y peleas con miserables camellos de tres al cuarto, el dinero se acababa con la misma rapidez que se bebía un refresco en verano. Llego el momento para delinquir y correr para que la policía no lo detuviera, deteriorado por el mal comer , no dormir y sus monos desesperados por un nuevo viaje que lo condujese a la fuga de su cerebro, consumido por aquellas drogas que se fueron adueñando de su alma y lo llevaban a una ruina insospechada. Raquel empezó a venderse para conseguir una dosis nueva, Jorge se jugaba el cuello robando y trapicheando con bombas de color marrón las cuales cada día le importaba menos quien se las vendía o de donde procedían. David en momentos contados veía y sentía su propia caída pero no la miraba demasiado pues no quería afrontar la realidad. Aquella noche fue a buscar a Raquel, la encontró amoratada y tirada en el sofá de su apartamento alguien le prometió algo rico a cambio de ella, pero al final lo que consiguió fue una paliza que la dejo inconsciente y magullada. David se llenó de odio y se dirigió a buscar a aquel cerdo que había hecho eso a su amiga. Lleno de rabia incontrolada lo encontró y comenzó una violenta pelea que acabo, con aquel cerdo en el suelo y con la cabeza sangrando al tiempo que David no dejaba de golpearlo. Llego Jorge y lo paro, David lloro agriamente en el hombro de su amigo, su hermano que nunca tuvo el cual se lo llevo con el lejos de aquel lugar. La noche era fría y llovía cada vez con más violencia, la misma que David había empleado con aquel desalmado horas atrás. Decidieron llamar a Raquel pero le comunicaron que estaba en el hospital de la caridad en coma profundo por los golpes recibidos, Jorge y él se quedaron mirando las luces de la ciudad que tanto les gustaban. Decidieron meterse unos cigarros de caballo y unas papelinas para terminar aquella noche nefasta. Mientras la lluvia los empapaba y producía melodías al caer en el suelo o en las hojas caídas de los árboles. Se rieron, lloraron y experimentaron toda clase de sensaciones inesperadas bajo el efecto de lo que habían consumido.
De camino a casa David pensó en todo lo que soñó ser de niño, el amor de sus padres el cual nunca le falto, los amigos que nunca más soñarían de nuevo, y se vio en aquel grupo. Algo dentro de el exploto al verse reflejado en un charco que tropezó en su camino, se quedó mirándose en él y entro en una depresión que lo cegó y lo tiro en un gran agujero negro el cual solo le aporto un vértigo infinito capaz de hacerlo enmudecer de pánico. La lluvia y el viento vieron cómo se sentó en medio del callejón y en su desesperada huida de la realidad se proporcionó un chute de droga envenenada que lo acabo matando. Allí quedo David aquella mente la cual en tiempos infantiles soñaba con ser un gran futbolista, o conseguir un buen puesto para salir del barrio de la magdalena y vivir en las luces de la gran ciudad, ser parte de ellas y dar la felicidad a una futura esposa, y a sus padres que tanto luchaban por él, aquella mente se fue apagando entre los recuerdos inocentes de juventud y recordando a los que se fueron o lograron salir de allí, que fallo David? Que fue lo que te hizo quedar sin sueños? Con esas preguntas sus ojos quedaron abiertos deslizándose una lagrima de ellos y sintiendo el frio que no solo era por la tormenta, era el frio que le avisaba de la muerte que venía a recogerlo y seguramente le daría la oportunidad en otro lugar con otro nombre, en otro tiempo, cuerpo e identidad le daría para volver a soñar, e intentar no volverse a equivocar como lo había hecho en el barrio de la magdalena.
Adiós David, joven promesa de deportistas , amado hijo perfecto compañero………………………

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