Esperanza, deseo y desamor

Esperanza, deseo y desamor

En un mundo lleno de diversidad de personas, pensares, egoísmos, tapujos, chanchullos,  engaños, sinceridades, verdades, belleza, alegría, tristeza, locuras de locos con o sin enfermedad y demás de 1000 defectos y nadando en virtudes, se me ocurre pensar en aquella hermosa silueta que un día tuve entre mis brazos se introdujo en mis más profundos de mis recuerdos y sentimientos.
Aquella hermosa silueta de mujer que tenía nombre pero nunca me lo aprendí, no por ser difícil o extraño simplemente porque jamás pensé que fuese algo importante ese código de barras como se puede denominar nuestros nombres. Cuando estaba conmigo caminando entre calles oscuras y de luces tenues con la fuerza suficiente para alumbras nuestras sombras la llamaba luz, cuando por las mañana me despertaba a su lado y veía sus ojos y conmigo reflejado en ellos la llamaba sol, al verla marcharse para regresar de nuevo a la tarde la llamaba retorno, de días enteros de sonrisas y confidencias interminables la llamaba esperanza.
Aquellos días de invierno cuando el frio intenta congelarte las ideas, se adentra en los huesos y la sangre amenaza con helar tus pensamientos ella aparecía, calmaba mi frio y con un beso conseguía darme el calor necesario para que nunca se congelasen mis sentimientos la llamaba pasión.
Cuando venía la primavera con sus lluvias y el olor fresco del campo, la explosión del verde con su humedad y su frescura despertando  lo más bello que la tierra esconde para llenarnos los ojos de colorido y aromas. Ella me tomaba de la mano y nos convertíamos en aire volando entre prados interminable, bosques que con sus secretos de robles y pinos me hacían cada nuevo vuelo disfrutar de aquel maravilloso aroma de su piel mojada en lluvia con aquellas gotas resbalando por su cuerpo y yo para secárselas disfrutando de sus curvas marcadas por sus ropas mojadas, después de la tormenta ver el arcoíris cientos de colores dando final a una tempestad, entonces la llamaba deseo.
Al llegar el verano caluroso amigo de lo prohibido que nos consigue ser calenturientos o pasarnos de pegajosos, a el verano cuando los días son más largos, los amaneceres disfrutados cada vez como si fuera el ultimo, entonces me volvía loco con nuestros cuerpos enredados por nuestras piernas y sin sabanas disfrutábamos en silencio aquel nuevo nacimiento del nuevo día, y yo esperaba el atardecer, no por terminar el día antes si no para enamorarme de ella más todavía secuestrándola y llevarla al malecón a ver el atardecer sentados de frente a aquella gigantesca pantalla con el mar de fondo de la misma, y con la caída del sol perdiéndose en el horizonte y cayendo en la cuna que el mar le tiene alquilado, y con ella en mi hombro sabía que si el sol se ponía rojo era porque estaba celoso de mí y se enfadaba pues yo tenía acurrucada en mi hombro una mujer que por el reflejo de su alma era seguramente más hermosa que la misma luna.. por eso caía abatido al sentir el desamor que el sol sentía al saber que nunca la que estaba conmigo seria para él.
La llegada del otoño con su viento racheado que nos susurraba secretos nunca escuchado antes de propios y extraños disfrutábamos de aquellos sigilos convertidos en palabras que nos recorrían el cuerpo y nos daban ideas para seguir amándonos sin amarnos, de soñar con heroicos viajes alrededor del mundo surcando mares y selvas vírgenes tanto o más que nuestro querer para el otro, de escapadas de casa, para mezclarnos entre la gente y dejarnos llevar y de algún modo juguetear con la posibilidad de enamorarnos de otros con la firme convicción de que eso no ocurriría, pasear por los parque de la gran ciudad viendo caer las hojas y ver los arboles disfrazándose en sus últimos días de vestimenta con coloridos rojos, naranjas entremezclados, aquella mujer me miraba a los ojos y yo no podía sentir más que gozo al verme en ellos reflejado y con una cadena perpetua al saber que siempre estaría rendido en ellos.
Hermosa mujer aquella que tuve, aquella mujer de curvas tan peligrosas como excitantes, la silueta que nunca para mi tubo nombre concreto pues es lo que muchos llaman vida, mi vida………………………………….. a la que un día decidí darle forma de mujer pues queridos amigos este hombre que soy yo también necesita una mujer a su lado..

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