CONTIGO, RACIMO DE BESOS, SOL
CONTIGO, RACIMO DE BESOS, SOL
Hermosos días los que despiertan con la brisa de la mañana, y el sol calienta la tierra fría y humedecida por la fría noche pasada.
Cuando despierto admiro el revoloteo de imágenes acontecidas en tiempos pasados y revividos en soplidos de tiempo que bien podrían ser mis suspiros por ti.
El amanecer me alegra y tu recuerdo me apabulla me enternece y a la vez me entristece, pensando en lo que en su momento quisimos ser y en lo que nos quedamos.
Al paso de las horas, lo minutos y el morir tranquilo y desesperado de los cortos segundos, sigo mirando por mi balcón al cielo y al infierno. Recordando y soñando a la vez estar contigo dama sin rostro, desconocida aún por mí.
Te espero cuando las campanadas de la iglesia me recuerdan donde estoy pero no pueden hacerme cambiar de idea donde quisiera estar, en ningún lugar y en todos a la vez.
Escucho los gritos de los más pequeños jugar a lo que fuese, y me hace pensar en los juegos que yo jugaba pero al darme la brisa en la cara me recuerda que cada día soy un poco más viejo y a la vez un poquito más soñador, tiempo, tiempo que no tengo o que me sobra, la respuesta estará en que quiero yo gastarlo o apreciarlo.
Encantador el viento que me trae recuerdos de figuras de gente amada encantadora por ser como eran y no por lo que hubieran querido ser, los veo en figuras de nubes regordetas, delgadas, grandes, pequeñas…..
Desesperados momentos de ti por un racimo de besos mojados en ron, en lugares paradisiaco o sin serlo sentirlos del mismo modo. Perdernos entre la gente la multitud sin importar donde despertar al día siguiente, emborracharme de ti dama sin rostro sin temer la resaca del día siguiente, pues tu serias mi medicina para todos mis males, y amarnos al ras del suelo con las caricias del sol en tu espalda compartiéndolo conmigo a la vez que el canto y los perfumes del sexo nos rociaran de lujuria tuya y mía, y conseguir de un modo fino y suculento enrojecer un poco más si cabe al sol.
Notar derretirnos en el calor del infierno entre pecados de pensamientos y carne, desenfrenada locura de traiciones para con otros, mentiras de promesas que jamás tuvieran que haber salido de nuestras bocas, genial juego para quien lo comprenda y para el que no por lo menos sentirlo en carnes propias pero no en las tuyas o las mías, cansadas poco a poco de nuestros esfuerzos por gozarnos sin medida, y casi ahogados por nuestros sudores apasionados que nos traspasan la piel la tuya, la mía.
El día empieza a dormitar dejando descansar al sol, mientras despierto de este sueño que tuve un amanecer cuando a mi manera soñé pensando en ella, a la que no tiene rostro, no tiene nombre, a la que ame en su día y al siguiente olvide por qué me di cuenta que no la quería, pues nunca fue mia.

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