Tomadme
Tomadme
Tomadme y reventadme el alma marchita que poseo, para así
con ella deshacerme de esta agria agonía de mi tristeza y este corazón que algún
día fue niño.
Alumbrad esta triste oscuridad del cielo con el rojo de
mi sangre y el revoloteo de mis recuerdos infantes, vírgenes sin nombres y
desprendidos por fin de recuerdos vanos, mentirosos, de besares enfermos, venenosos,
que nunca debí de acercar a mis labios.
Detonad ese diminuto interruptor que me acercara a la
realidad de una vida indecisa o de un caminar equivocado, con los decorados
patrañeros de una senda llena de juegos, disfrazados de amor aun siendo la
muerte que se reía de mi alma.
En la explosión lloverá pues mis ojos desperdiciaran
lagrimas que no supieron llorar en su debido momento, estos ojos que nunca mas
lloraran por ti.
Mi marchitada alma será liberada de este cuerpo que con
el tiempo se unió al tuyo, pobre desgraciado
aquel que pasado el tiempo nunca sabrá liberarse de aquel aroma, aquella suavidad
que al final lo condeno al olvido de aquel rincón de esa pequeña habitación que
también se llego aburrir de escuchar el gimoteo de mi corazón por ti.
Demonios, almas sin corazón entre rendijas de luz y
mantones negros que crucifican al que por el sienten envidia. Simplemente por
sentir lo que ellos nunca supieron disfrutar la palabra alegría.
Reventadme ya pues de mi boca ya no se si es mi corazón
el que escribe o es la parte de mi que se quedo y ahora no quiero mas conmigo,
tu recuerdo mi volar sin alas, los truenos de tormentas electicas en disputas
idiotas entre palabras incrustadas en orgullos y penumbras de sentimientos.
Tomadme y dadme la posibilidad de poderte decir que este
alma nunca mas sentirá por ti.


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