Recuérdame
Recuerdame
Un ruego rozando la eternidad de este amanecer, mezcla de
bienvenida al día y despido involuntario a la noche, con la prosa de una poesía
y el ritmo de un tono musical fresco y mejorado por el tambor de un corazón.
Mi ruego no es mas, que de recordarme sea por mi sonrisa,
que fue fruto de tu inocencia, de mis palabras al intentar plasmarse en tu
cuerpo como si de dulces caricias se tratasen.
De la valentía de mi mirar tus ojos, como si del primer beso
robado se diera de adolescente sin saber cual será la respuesta.
Recuérdame como si en tu corto pasaje de vida que me
otorgaste a tu lado hubiese sido el mejor de los sueños después de un agotador día
de trabajo, convirtiéndome así en tu reposo, tu descanso, tu alcoba que te
escucha tus deseos y travesuras, incógnitas y preguntas, que te cubrirá con tus
sabanas de seda ese cuerpo de poema y acariciara tu cabeza en la almohada como
si de mi pecho se tratase.
Mi ruego en este amanecer repleto de aroma de rocío y con
el alba reflejado en tus ojos, es el que me recuerdes, que no me olvides, pero
sin llegar a ser un recuerdo doloroso pues ni de ese modo quiero que sufras.
Mi ruego es el que siempre tu hermosa cabellera de pelo
largo acaricie el viento sin yo sentir celos, pues a la vez seré la brisa que
te alborotara y nunca se cansara de juguetear con ella.
Recuérdame como aquel que consiguió hacerte el amor sin
quitarte la ropa pero consiguió tu orgasmo con mis ojos reflejado en los tuyos,
el que sin palabras se adentro en lo mas profundo de tu alma la cual se quedo
sin secretos ni curva alguna que descubrir.
Mi ruego en este puente sin final con aroma de mar y de
corales reflejados en cristalinas aguas puras y limpias como lo fueron el
momento que te dije te quiero sin egoísmo, sin pensarlo antes de decirlo, pues
fueron palabras furtivas que se escaparon por el grito de mi corazón de poeta
enamorado.
Adiós morena de labios carnosos, y de juventud y bravura desbocada,
bocanada de frescor en tus besos, que son los recuerdos de un sentimiento que
se convirtió en mi recuerdo.
Recuérdame como aquel que cada mañana se asoma a la
ventana para verte caminar de nuevo y darse cuenta de que el día a llegado y quedar
así como la leyenda del cobarde que jamás supo decirte nada.




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